Archivo de la etiqueta: Dilmun

DILMUN Y EL JARDÍN DEL EDÉN

Es evidente que los sumerios no ejercieron ninguna influencia directa sobre los hebreos, ya que aquéllos habían desaparecido mucho antes de la aparición de estos últimos, pero no hay ninguna duda de que los sumerios influyeron profundamente sobre los cananeos, antecesores de los hebreos en Palestina. Así es como pueden explicarse las numerosas analogías existentes entre los textos sumerios y algunos de los libros de la Biblia. Estas analogías no son aisladas, sino que, a menudo, aparecen «en serie», como se verá a continuación; se trata, pues, de un verdadero paralelismo.

Daré un primer ejemplo, tomando como punto de partida el poema mítico sumerio titulado: Enki y Ninhursag. El texto se compone de 278 líneas inscritas en una tablilla de seis columnas, que pertenece al Museo de la Universidad de Filadelfia. Su tema es el del «paraíso», pero no del paraíso terrenal, en el sentido en que se entiende en la Biblia, sino del paraíso que fue concebido y arreglado por los dioses mismos y para ellos en la tierra de Dilmun.

CULTURA SUMERIA

Mito de Enki y Ninhursag

El lugar es puro la tierra Dilmun es pura; la tierra Dilmun es pura (…), la tierra Dilmun es pura. La tierra Dilmun es pura, la tierra Dilmun es limpia; la tierra Dilmun es limpia, la tierra Dilmun es lo más [resplandeciente.

(Cuando) solos, se han asentado en Dilmun, el lugar en el que Enki se ha asentado con su esposa, ese lugar es limpio, ese lugar es lo más resplandeciente. (Cuando) solos (se han asentado en Dilmun), el lugar en el que Enki (se ha asentado) junto a Ninsikilla, ese lugar es limpio, (ese lugar es lo más resplandeciente).

En Dilmun el cuervo no profiere graznidos, el pájaro-ittidu no profiere el grito del pájaro-ittidu, el león no mata, el lobo no roba la oveja, desconocido es el perro salvaje, devorador de cabritos, desconocido es el jabalí, devorador de grano, desconocida es la viuda, el pájaro en lo alto no (…) a sus (…), la paloma no inclina la cabeza, el de ojos enfermos no dice: «tengo mal en los ojos», el de cabeza enferma no (dice): «tengo mal en la cabeza», (allí) la vieja no dice: «soy una mujer vieja», el viejo no (dice): «soy un hombre viejo», la doncella no se baña, no se vierte agua resplandeciente en la [ciudad, quien cruza el río no profiere (…) el sacerdote, lamentándose, no da vueltas a su alrededor, el cantor no profiere lamentos, junto al lado de la ciudad no (profiere) lamentos.

Ninsikilla dice a su padre Enki:

«La ciudad que tú has dado, la ciudad que tú has dado, tú Dilmun, la ciudad que tú has dado, la ciudad que tú has dado [tú, (…)

No tiene (…) del río;

Dilmun, la ciudad que tú has dado, la ciudad que tú has dado, [tu (…),

El estado de la tablilla impide leer las palabras dichas por Ninsikilla. Tan sólo es legible esta frase incompleta.

(…) campos roturados (y) granjas.

[El padre Enki responde a Ninsikilla, su hija]:

«[Que Utu que está en el cielo],

[del (…), el aliento de su (…)],

[del (…) de Nanna],

[de la «boca de donde fluye el agua de la tierra» te traiga [agua dulce para la tierra]; que suba el agua a tu gran (…), que haga a tu ciudad beber de él las aguas de la abundancia, (que haga) a Dilmun (beber de él) las aguas de la abundancia, que tu pozo de agua amarga se convierta en un pozo de agua [dulce,

[que tus campos roturados (y) granjas sostengan tu grano], que tu ciudad se vuelva la casa guarda-costa del país.

Ahora Utu es un (…) Utu que está en el cielo, del (…) el aliento de su (…) del (…) de Nanna, de la «boca de donde fluye el agua de la tierra» le trajo agua [dulce para la tierra;

él sube el agua a su gran (…) hace a su ciudad beber de él las aguas de la abundancia, hace a Dilmun (beber de él) las aguas de la abundancia;

El diluvio sumerio

Entonces al rey Ziusudra, que salvó de la destrucción la simiente de la humanida en [aquel tiempo, allende los mares, en el Oriente, en Dilmun, (le) hicieron [vivir,

Enki y el orden del mundo

(…) yo admiro sus florecientes cedros (?). Los países de Magan y Dilmun me buscan a mí, Enki. Los barcos de Dilmun efectúan el amarre,

El purifico, volvió esplendida la tierra de Dilmun; (y allí) puso a Ninsikilla a su cargo.

CULTURA ACADIA

El nacimiento de Sargón de Agade

Por tres veces recorrí los países (de más allá) del mar. (Mi mano) conquistó Dilmun;

CULTURA HEBREA

Génesis capítulo 2 – El hombre en el huerto del Edén

6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.

8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.

11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;

12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.

13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.

14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.

15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

CONCLUSIÓN

Empecemos por el paraíso, cuya noción parece ser de origen sumerio en el Próximo Oriente; este paraíso tiene una situación geográfica determinada. En efecto, es muy probable que el país de Dilmun, donde lo sitúan los sumerios, se hallase al sudoeste de Persia. Pues bien, los babilonios, pueblo semita que venció a los sumerios, situaron en esa misma región su «país de los vivientes». En cuanto a la Biblia, ésta indica que Jehová o Yahweh plantó un jardín en Edén, hacia Oriente (Génesis, II, 8). «De este lugar de delicias salía un río», añade el texto del (Génesis II, 10-14), «para regar el paraíso, río que desde allí se dividía en cuatro brazos. Uno se llama Phison… El nombre del segundo rio es Gehon… El tercer río tiene por nombre Tigris… Y el cuarto río es el Eufrates.» Estas indicaciones permiten pensar que el Dilmun sumerio y el Edén hebraico no eran más que uno en sus orígenes.

Segundo punto: el pasaje del poema Enki y Ninhursag, que relata cómo el dios del sol riega Dilmun con el agua fresca surgida de la tierra, corresponde con el siguiente de la Biblia (Génesis, II, 6): «Salía empero de la tierra una fuente, que iba regando toda la superficie de la tierra.»

Tercer punto: la maldición pronunciada contra Eva: «Multiplicaré tus trabajos en tus preñeces: con dolor parirás los hijos…», implica un estado superior, el que describe el poema sumerio en que la mujer paría sin dolor.

Cuarto punto, y punto final: la falta cometida por Enki al comerse las ocho plantas de Ninhursag, hace pensar en el pecado de que se hicieron culpables Adán y Eva al comerse el ruto del árbol de la sabiduría.

Un análisis más meticuloso nos conduce a una comprobación aún más asombrosa, la cual nos proporciona la explicación de uno de los enigmas más embarazosos de la leyenda bíblica del paraíso, el que plantea el famoso párrafo en donde se ve cómo Dios forma la primera mujer, la madre de todos los hombres, de una costilla de Adán (Génesis, II, 21). ¿Por qué una costilla? Si se admite la hipótesis de una influencia de la literatura sumeria (de este poema de Dilmun y de otros semejantes) sobre la Biblia, las cosas se aclaran mucho. En nuestro poema, una de las partes enfermas del cuerpo de Enki es precisamente una «costilla». Ahora bien, el nombre sumerio de costilla es ti. La diosa creada para curar la costilla de Enki se llama Ninti, la «Dama de la costilla». Pero el vocablo sumerio ti significa igualmente «hacer vivir». Los escritores súmenos, haciendo un juego de palabras, llegaron a identificar la «Dama de la costilla» con la «Dama que hace vivir». Y este retruécano, uno de los primeros de la historia, pasó a la Biblia, donde, naturalmente, perdió todo su valor, ya que, en hebreo, las palabras que significan «costilla» y «vida» no tienen nada en común.

Fuente:

  • Mitos sumerios y acadios 1984 – Federico Lara Peinado.
  • La historia empieza en Sumer – Samuel Noah Kramer.
  • La Biblia – Reina-Valera 1960
  • Por Nuestros Ancestros.