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MUERTE DE ISAAC, LÍA Y ESAÚ

TEXTO

Jacob y Esaú continuaron en paz durante los siguientes dieciocho años, hasta que su padre Isaac murió y fue enterrado en la caverna de Macpela. Sólo entonces, según dice algunos, habló Esaú a sus hijos del derecho de primogenitura vendido y la bendición robada, pero refrenó la ira de ellos diciendo: “Nuestro padre Isaac nos hizo jurar que viviríamos en paz unos con otros”.

Los hijos respondieron: “Mientras él vivió eso estaba bastante bien. Pero ahora reunamos a nuestros aliados de Aram, Filistia, Moab y Ammón y expulsemos a Jacob de la tierra que nos pertenece legalmente”.

Elifaz, que era un hombre justo, disintió. Pero Esaú recordó con viveza los perjuicios que le había causado Jacob y le avergonzaba que lo consideraran débil.

En consecuencia, condujo un gran ejército contra Jacob en Hebrón, pero encontró a toda la familia con cilicio y cenizas, llorando la muerte de Lía- Como Jacob se sintió ofendido por esa indigna violación del pacto, Esaú le dijo: “¡Tú me has aborrecido y engañado siempre! No puede haber verdadera fraternidad entre nosotros hasta que el león y el buey marchen unidos delante del arado, hasta que el cuervo se vuelva blanco como la cigüeña, hasta que el jabalí se desprenda de sus cerdas y se cubra con vellones”.

Entonces, por instigación de Judá, Jacob tendió su arco e hirió a Esaú en el pecho. Lo condujeron en un animal de carga y murió en Adoraim, en el monte Seír. Jacob mató también al aliado de Esaú, el edomita Adoram. En la feroz batalla que siguió el ejército de Jacob habría sido vencido si Dios no hubiera enviado una tormenta de polvo que encegueció a los enemigos. Los israelitas hicieron en ellos una gran matanza- Unos pocos sobrevivientes huyeron a Maale-Akrabbim, donde volvieron a ser derrotados. Jacob les impuso un pesado tributo y enterró a Esaú en Adorairn.

Fuente: Por Robert Graves y Raphael Patai.