KARAHAN TEPE

Última revisión 11/10/2021

Karahantepe es un yacimiento arqueológico prehistórico en la provincia de Şanlıurfa en Turquía. Se encuentra cercano a Göbekli Tepe y los arqueólogos también han hallado estelas en forma de T en ambos lugares. Según Daily Sabah, «las excavaciones han descubierto 250 obeliscos que presentan figuras animales»​ y, según algunos científicos, podría tratarse de uno de los primeros poblados al estar datado en el año 9.400 antes de Cristo.

El yacimiento está ubicado cerca de Yağmurlu, a aproximadamente 35 kilómetros al este de Göbekli Tepe, a menudo se le conoce como el yacimiento hermano de Göbekli Tepe. Forma parte del proyecto Cultura Göbeklitepe y Excavaciones Karahantepe, y las excavaciones comenzaron en 2019 por la Universidad de Estambul. El área es denominada como «Keçilitepe» por los nativos de la zona.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombre y animales. Foto: Ministerio de Cultura de Turquía.

Excavaciones

Aunque las antiguas estructuras de Karahan Tepe fueron descubiertas en 1997 por «investigadores cerca del barrio de Kargalı en el parque nacional de las Montañas Tek Tek»,​ las excavaciones no comenzaron hasta el año 2019. Necmi Karul, un arqueólogo de la Universidad de Estambul, relató a la Agencia Anadolu en 2019 que «el último año, se retomaron los trabajos de excavación en Karahantepe (Kectepe), a unos 60 kilómetros de Gobeklitepe, y encontramos restos de estructuras especiales, obeliscos, esculturas de animales, descripciones, así como simbolismo similar».

La Universidad de Estambul desveló en 2021 que, durante el proceso de abandono del yacimiento, algunas estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas se colocaron al revés mirando hacia las paredes. La gran sala central alberga unas dimensiones de 23 metros de diámetro, cuyos muros estaban mantenidos por dos grandes pilares en forma de T, actualmente derruidos en el pavimento. Se cree que en este recinto era donde estaría ubicado el trono del líder del poblado o la divinidad en cuestión. Aunque se han encontrado tanto esculturas de animales como de humanos en piedra caliza, en una segunda fase desaparecen las figuras zoomórficas en favor de las antropomórficas.

Un santuario complejo

En el centro de la área excavada se erige una gran sala circular de 23 metros de diámetro. Al igual que las de Göbekli Tepe el peso de su techo de madera lo sostenían dos grandes pilares con forma de T hoy caídos y rotos por la presión del sedimento. Según los investigadores, en las paredes de dispusieron unos pilares algo más pequeños separados por bancos tallados en la roca o construidos con losas.

Al fondo de este gran recinto había un podio decorado con estelas y tótems en el que se levantaba un trono desde el que el líder del poblado o la divinidad presidía las reuniones de su comunidad.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre. Foto: Francesc Cervera.

Junto a esta estancia los antiguos pobladores del lugar tallaron dos piscinas en la roca alimentadas por canalizaciones que recogían el agua de la lluvia. Una de ellas, presidida por un misterioso rostro masculino y profusamente decorada con estelas, conectaba con el salón por una pequeña ventana por la que, según el profesor Necmi, los creyentes descendían para darse un baño purificador tras el que ascendían a la luz por una escalera tallada en la roca.

El hombre y la bestia

Al igual que sucede en el resto de yacimientos contemporáneos las primeras producciones artísticas del poblado se centraron en los animales, algo típico para una cultura seminómada basada en la caza de gacelas y la recolección de frutos y cereales silvestres.

Diversas cabezas de animales (Leopardo, Zorro,…) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de las estelas y Tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación. Foto: Francesc Cervera.

De este modo las esculturas de los inicios de Karahantepe combinan a hombres con depredadores, como se puede ver en los numerosos tótems encontrados en el lugar. Estas representaciones se situaban a veces mirando hacia la entrada de la habitación, para espantar con su fiero aspecto todo lo que quisiera entrar sin permiso en las vidas de los locales, desde catástrofes naturales a malos espíritus.

Sin embargo, con el tiempo la extensión de la agricultura separó al hombre de sus raíces nómadas, con lo que los animales fueron desapareciendo de la iconografía religiosa en favor de una visión más antropocéntrica. Máscaras y retratos humanos suplantaron pues a los depredadores, cuya influencia sobre las vidas de los habitantes iba disminuyendo conforme se dominaba la tierra.

Así pues los recientes descubrimientos realizados en los últimos dos años han desvelado al mundo un yacimiento de suma importancia. Tan relevante como lo fue Göbekli Tepe en los años noventa, el conjunto de santuarios de Karahantepe permitirán a los investigadores comprender mejor esta curiosa cultura surgida hace más de 11.000 años en la parte más septentrional del Creciente Fértil.

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