AMANITORE

Amanitore (reinado, 1 a.C. a 20 d. C.) fue una candake (reina) Nubia del antiguo Reino de Kush de Meroë, que también se conoce como Nubia en muchas fuentes antiguas. Una ortografía alternativa es Candace, candake o centake. En jeroglíficos egipcios, el nombre de trono de Amanitore se lee como Merkare. Muchas candaces se describen como reinas guerreras que lideraron las fuerzas en la batalla.

A menudo se menciona a la candace Amanitore como corregente de Natakamani, aunque la evidencia no muestra si ella era su esposa o su madre.

Su palacio real estaba en Gebel Barkal en la actual Sudán, que ahora es un sitio del patrimonio de la UNESCO. El área de su dominio estaba entre los ríos Nilo y Atbara.

Forma parte del período histórico meroítico y su reinado comenzó en el año 1 a. C. Amanitaraqide, la sucedió en el año 20 d. C. Amanitore se menciona en varios textos como gobernante. Estos incluyen el templo en la capital Nubia de Napata, en el Sudán actual, en un templo en Meroë cerca de Shendi, otra vez en Sudán, y en el Templo del León de Naqa. Las imágenes de Natakamani frecuentemente incluyen una imagen de Amanitore, sin embargo, podría ser que Amanitore fuera su madre en lugar de su esposa. Una candake ostentaba una posición poderosa en la jerarquía del Reino de Kush. Las madres gobernarían y crearían a sus hijos como gobernantes, pero en ocasiones también depusieron a sus propios hijos. De hecho, una Candace podría pedir al rey cometer suicidio para poner fin a su gobierno, una orden que estaba obligado a seguir.

Amanitore está enterrada en su propia pirámide en Meroe. La tumba tiene aproximadamente seis metros cuadrados en su base, y no es una pirámide en el sentido matemático.

Tumba de Amanitore.

Algunas fuentes dicen lo contrario, pero probablemente se refiere a ella cuando se menciona en la Biblia la historia sobre la conversión del etíope en Hechos 8: 26-40:

Y el ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate, y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza, que es desierto. Y él se levantó y se fue: y, he aquí, un hombre de Etiopía, un eunuco de gran autoridad bajo Candace, reina de los etíopes, que tenía a cargo todo su tesoro y había venido a Jerusalén para adorar, estaba regresando, y sentado en su carro lee a Isaías el profeta…

Amanitore fue una de las últimas grandes monarcas constructoras de Kush. Ordenó la restauración del gran templo de Amón en Meroe y del templo de Amón en Napata después de que fuera demolido por los romanos. Diques para la retención de agua también se construyeron en Meroe durante su reinado. Los dos gobernantes también construyeron los templos de Amón en Naqa y Amara.

La cantidad de edificios que se completaron durante la mitad del primer siglo indica que este fue el tiempo más próspero en la historia meroítica. Se construyeron más de doscientas pirámides nubias, la mayoría saqueadas en la antigüedad.

Su país estaba inmediatamente al sur de lo que era el Antiguo Egipto y compartió su lenguaje jeroglífico en los textos escritos. Otros aspectos de la cultura difieren significativamente, pero no son bien conocidos y otros están influidos por la cultura del Antiguo Egipto, incluidas las influencias religiosas. Era un país rico, con grandes recursos de oro que exportaba a Egipto además de joyas, animales exóticos y textiles.

La reina Amanitore, relieve de arenisca.

Visión detallada

Nubia querrá explorar de manera agresiva las casillas de desierto mientras corre para conseguir la Mampostería. Cuando cuente con esa tecnología, podrá colocar sus ciudades, esforzándose siempre por tener un grupo de pirámides en el centro. Los distritos que se pongan junto a estas pirámides darán más rendimientos, lo que impulsará el desarrollo de la civilización. Encontrar minas también es de máxima prioridad: históricamente, todas las riquezas minerales de las que disfrutaba Egipto venían de Nubia, y esta civilización también puede obtener riquezas de sus minerales. Y si necesitan defender sus ciudades, cuentan con las mejores unidades de combate a distancia del mundo, que no tendrán mayor problema en realizar la tarea.

Contexto histórico

La candace Amanitore gobernó Nubia al comienzo de una nueva era. Era una reina poderosa, temida por sus enemigos y adorada por su pueblo, una de las últimas grandes constructoras del Reino de Kush. Amanitore devolvió su grandeza a la Tierra del Arco tras un periodo de inestabilidad. Su reinado fue largo y sus obras resistieron el paso del tiempo.

Al menos esa es la información que los historiadores han conseguido recopilar. Tras dos milenios y un lenguaje muerto, pocos registros escritos se conservan de Amanitore en pergaminos u otros documentos. Lo que se conserva está grabado en las mismas piedras de las construcciones que nos dejó como legado.

La época de Amanitore de la que tenemos menos información es la anterior a convertirse en reina. De hecho, su personalidad es un mensaje en clave que tan solo podemos interpretar. Una descripción abstracta de la candace la retrata asesinando sin piedad a enemigos a los que ya había subyugado. ¿Fue en un incidente real en el que ordenó la ejecución de rebeldes, o propaganda en la que proclamaba su justa venganza contra los enemigos del estado?

En todo caso, su papel como reina es difícil de valorar. Las informaciones sobre Natakamani, su co-gobernante, son contradictorias: unas veces aparece como su marido y otras como su hijo, aunque afortunadamente nunca como ambos. Además, Amanitore sucedió a la candace Amanishakheto, que podía ser su suegra (si Natakamani fue su marido), su madre (si Natakamani fue su hijo), o quizás tener otro tipo de parentesco que ha quedado en el olvido.

Los detalles confusos del linaje de Amanitore son menos importantes que el papel que desempeñó. El título de candace (palabra romana) se puede traducir como “reina madre”, pero no se comparaba a una regente que gobernara en representación de un heredero demasiado joven para ejercer el poder. En realidad, las candaces eran reinas independientes que reinaban solas, con maridos consortes o con reyes en una forma de co-gobierno.

Esta última opción era el caso de Amanitore, que reinaba junto a Natakamani. Hay escasa información sobre cualquier aspecto de su vida anterior al inicio de su reinado (en torno al año 1 a. C). En los monumentos, ambos co-gobernantes siempre aparecen como adultos, así que es probable que Amanitore estuviese en la flor de la vida cuando comenzó su reinado. De hecho, los retratos de Amanitore y Natakamani presentan deliberadamente a ambos como iguales, sobre todo en los edificios religiosos, algo poco frecuente en aquellos tiempos.

Como los egipcios eran siervos de los romanos y Roma mantenía buenas relaciones con Nubia, ningún conflicto regional puso en peligro el reinado de Amanitore. Este periodo relativamente tranquilo y la autonomía colaborativa de su reinado compartido le permitió dedicarse durante mucho tiempo a lo que terminó siendo su legado: la construcción, algo que aportó una gran prosperidad el reino meroítico. Entre sus obras están la creación de pirámides y tumbas nubias, la restauración del templo de Amón en Meroë y diversos proyectos de infraestructura, como los embalses construidos cerca de la capital.

Amanitore también reconstruyó el templo de Amón en Napata, el mismo que los invasores romanos habían destruido dos décadas antes. Como el nombre de Amanitore incluía el nombre del dios Amón, parece razonable suponer que su restauración supuso un motivo de orgullo para la ajetreada reina. De hecho, gracias a su trabajo, Gebel Barkal recuperó al menos una fracción de su antigua gloria.

Ruinas del templo de Amón en Gebel Barkal.

Aunque la reina mantenía relaciones cordiales con Roma, en los saqueos de represalia de décadas anteriores en territorio egipcio (que venía a ser casi lo mismo que romano), se había hecho con varias estatuas de César Augusto como botín de guerra. Un relato apócrifo describe a Amanitore (aunque lo más probable es que se tratase de la candace Amanirenas, su predecesora) enterrando la cabeza cortada de una de esas estatuas bajo las escaleras del templo de Meroë, para que los nubios caminasen continuamente sobre el emperador responsable de haber arrasado Napata. Fuese o no responsable Amanitore de aquello, la “cabeza de Meroë” de César Augusto se encontró a comienzos del siglo XX, debajo de un tramo de escaleras del templo.

Debido a la confusión en torno al ascenso de Amanitore, sabemos muy poco sobre el final de su reinado. Algunos calculan que la fecha de su muerte fue en torno al año 20 d. C. Los buscadores de tesoros han saqueado repetidas veces su tumba de Meroë.

A pesar de los muchos aspectos que desconocemos de Amanitore, su extenso programa de construcción inspiró a posteriores candaces a continuar su obra, lo que a su vez generó gran prosperidad en la cultura y las fortunas meroíticas durante todo el siglo II. A día de hoy, los arqueólogos siguen descubriendo ejemplos de su influencia, como un conjunto de pirámides nubias construidas durante su reinado y halladas recientemente.

Reina Amanitore representada en un altar conservado en el Neues Museum, Berlín.

Fuente: