EL REY ESCORPIÓN, ENTRE EL MITO Y LO REAL

HOMBRES-ESCORPIÓN

Los Hombres Escorpión están presentes en muchos mitos acadios, incluyendo el Enûma Elish y la versión babilónica de la epopeya de Gilgamesh. Eran conocidos como aqrabuamelu o girtablilu. Primero fueron creados por Tiamat a fin de librar la guerra contra los dioses menores por la traición de su compañero Apsu. En el poema de Gilgamesh, están de guardia fuera de las puertas del Dios Sol (Shamash), en las montañas de Mashu. Estas dan entrada a Kurnugi, la tierra de la oscuridad.

Los hombres escorpión abren las puertas para Shamash cuando viaja cada día y cierran las puertas después de que él regresa al inframundo durante la noche. También advierten a los viajeros del peligro que se encuentra más allá de su puesto. Sus cabezas tocan el cielo, «su terror es impresionante» y su «mirada es la muerte». Su encuentro con Gilgamesh en su camino para encontrar a Ūta-napišti, mientras los hombres escorpión custodian la entrada al túnel es descrito en Iškār Gilgamesh, tablilla IX, líneas 47-81.

Dibujo de una calcografía asiria que muestra hombres-escorpión.

HORUS ESCORPIÓN I

Horus Escorpión I (hor Serq) fue un rey predinástico egipcio que gobernó alrededor del 3250 a. C.

En 1988, los arqueólogos Werner Kaiser y Günter Dreyer (del Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo) descubrieron el nombre del rey en las excavaciones de la tumba Uj, en Umm el-Qaab (Abidos); está datada en la cultura Naqada III; por tanto, se trataría de un rey distinto al de la misma denominación de la Dinastía 0: el rey Horus Escorpión II.

La tumba de Horus Escorpión I

La tumba posee doce cámaras, de 9,10 m × 7,3 m, y contenía recipientes de donaciones, varillas de marfil, un cetro real, y varios cientos de vasijas de vino que, en parte, fueron importadas de la zona de Canaán. Las etiquetas de las jarras representan la evidencia más antigua que se conoce de posibles signos escritos legibles fonéticamente en Egipto.

Los excavadores de la tumba consideran que no es el mismo “Escorpión”, como lo atestiguan las inscripciones del muro, ya que no es del mismo período. Aunque los escorpiones que adornan la tumba pudieran no ser el nombre de un rey, sino la representación de un cargo o de un nomo (provincia).

También podría darse el caso de que se tratara de un cenotafio del rey, grabando solo su “nombre”. Se encuentra en la parte más antigua del cementerio, en el llamado Cementerio U, 150 metros al norte de los enterramientos de Narmer y Aha. La construcción era de adobe y los muros son bastante delgados en comparación con los anteriores.

La estructura original fue una cámara en la esquina superior derecha y nueve habitaciones que se conectan entre sí (y con la cámara de la tumba) mediante estrechas rendijas, que probablemente simbolizaban puertas. La tumba fue ampliada más tarde con dos habitaciones construidas en dos etapas, en el lado largo sur.

Los objetos encontrados dentro de la tumba fueron notables y causaron gran sorpresa a los excavadores: imágenes de escorpiones con forma real y un montón de vasijas importadas desde el norte de Canaán, situada mil kilómetros al noreste, que posiblemente contenían vino. Algunas adjuntan pequeñas etiquetas de marfil que representan aves, y otros animales y están marcadas con el nombre de la ciudad Bast (en griego: Bubastis) que está situada en la mitad este del delta, en el Bajo Egipto, a 550 km de distancia. Obviamente, el propietario ordenó almacenar estas vasijas importadas, en las que se puede leer de las plantaciones de Escorpión.

Testimonios de su época

Una roca tallada en Nubia con un gran escorpión atacando a un hombre con sus manos atadas a la espalda, donde dos arqueros están viendo la escena, probablemente muestra una incursión punitiva en el sur de la región de Egipto.

Estandartes con halcones posados (el rey) han sido un símbolo de esta provincia desde tiempos tempranos; también se encontraron otros escorpiones de cerámica vidriada, marfil y piedra caliza en Hieracómpolis.

HORUS ESCORPIÓN II

Horus Escorpión II (hor Serq​) fue un gobernante del Antiguo Egipto, perteneciente a la denominada Dinastía 0. El nombre de su cónyuge era Shesh I, madre de Narmer y bisabuela de otra reina, Shesh II.

Aunque los datos sobre Horus Escorpión son imprecisos, incluso se duda de su existencia, habría vivido hacia el año 3075 a. C., ya que la Paleta de Narmer, que refleja la invasión del Bajo Egipto por parte de su hijo Narmer, está fechada en 3050 a. C.

La maza ceremonial

La existencia de Horus Escorpión II parece confirmada por una «cabeza de maza ceremonial» de piedra caliza, descubierta en un templo de Hieracómpolis durante el periodo de excavaciones de 1897/98 por los arqueólogos James Edward Quibell y Frederick William Green, en la que figura un faraón, de gran tamaño, con la corona Blanca del Alto Egipto y la imagen de un escorpión grabado junto a su cabeza.

Cabeza de maza ceremonial del gobernante Horus Escorpión II.

Esta maza, custodiada en el Museo Ashmolean, es una de las representaciones más antiguas de un rey egipcio. Pertenece a una época en la que la escritura era incipiente, grabándose junto al rey un escorpión, a modo de jeroglífico, que representaría el nombre del faraón. El nivel de estratigrafía de esta maza se perdió debido a los métodos de excavación empleados, pero su estilo indica una fecha de finales del período predinástico. Aunque gravemente dañada, las partes visibles son extraordinarios registros de esta primera historia de Egipto, indicando que Horus Escorpión habría vivido antes o durante el imperio de Narmer en Tinis.

También se encontró un fragmento de una segunda maza más pequeña, conocida como la pequeña cabeza de maza ceremonial de escorpión. Aunque el fragmento no es muy grande, en él se ve claramente al faraón portando la corona Roja del Bajo Egipto.

En uno de los vasos dedicados por él en Hieracómpolis, está acompañado del halcón Horus, símbolo de la realeza egipcia.

El gobernante Horus Escorpión II representado en la cabeza de maza ceremonial de Hieracómpolis.

Interpretación

Se ha querido interpretar esto como evidencia de la existencia de un gobernante llamado Horus Escorpión II, que habría realizado la unificación del Antiguo Egipto o su inicio, pues según la tradición fue llevada a cabo con posterioridad, hacia el año 3050 a. C., cuando los gobernantes del Alto Egipto dominaron al Bajo Egipto.

Horus Escorpión lleva una azada en la mano, que se relaciona con los ritos religiosos sobre la apertura de los diques tras la inundación del Nilo, o el primer surco en el campo. Los estandartes, con aves –concretamente avefrías o el ave rejit–, simbolizarían los nomos o poblaciones implicadas de Egipto; varias plantas de papiro indican que el acontecimiento transcurría en el Bajo Egipto; también hay una flor de siete pétalos en la parte superior, de difícil interpretación. Los nueve arcos (que representan a los tradicionales enemigos de los egipcios) se interpretan como prueba de que los ataques que culminaron con la unificación de Narmer comenzaron en el Bajo Egipto.

La tumba de Horus Escorpión II

Su tumba podría ser la localizada en Umm el-Qaab, Abidos, la denominada B-50.

Orden real sucesorio

Para los egiptólogos Werner Kaiser y Günter Dreyer, este rey es el sucesor de Horus Ka y el predecesor de Narmer.

El enigma del rey escorpión

Una sorprendente pieza de piedra caliza de hace cinco mil años descubierta en el antiguo yacimiento egipcio de Hieracómpolis revela ya la inminencia del nacimiento de un Estado organizado y la existencia de un monarca todopoderoso. Pero ¿Quién era este personaje?

Entre 1896 y 1898, el arqueólogo británico James Edward Quibell y su colega Frederick William Green se encontraban excavando en la antigua ciudad predinástica de Hieracómpolis (conocida como Nekhen por los antiguos egipcios), cerca del actual El-Kab, en el Alto Egipto, cuando hicieron un descubrimiento sorprendente en uno de los templos de la ciudad: una cabeza de maza de piedra caliza, muy fragmentada, datada aproximadamente hacia 3100 a.C., de 25 centímetros de alto y nueve kilos de peso, que presentaba una curiosa decoración. En ella podía apreciarse la imagen en relieve de un rey tocado con la corona blanca del Alto Egipto, con una cola de toro colgando de su cintura y portando en sus manos un instrumento agrícola (una azada). El monarca, representado a gran tamaño, parece a punto de abrir un canal de riego. Sobre su cabeza se dispuso una flor en forma de roseta, con siete pétalos (un símbolo empleado durante el predinástico egipcio para simbolizar al soberano) y, lo más curioso, frente al rostro del rey puede apreciarse con claridad la figura de un escorpión. Al no existir más datos sobre el nombre de este antiguo gobernante, Quibell lo bautizó como Rey Escorpión. La espléndida pieza fue llevada al Museo Ashmolean de Oxford, donde se expone en la actualidad.

EL REY DOMINA LA AGRICULTURA

Podemos inferir por la imagen representada en la cabeza de maza que ya en esa remota época, y bajo el mando de este rey, Egipto parece haber tenido un control efectivo sobre la agricultura. Los egipcios de entonces ya eran capaces de construir canales y embalses, tan sumamente necesarios para obtener buenas cosechas y evitar las hambrunas. En las imágenes de la cabeza de maza, distribuidas en tres registros, Escorpión, que preside el registro central, parece inaugurar un nuevo cauce. El registro inferior muestra a unos personajes trabajando la tierra y transportando una especie de palmera, lista para ser plantada. Por último, el registro superior recrea once estandartes que identifican a una serie de provincias o tribus, tal vez del Delta, en el norte del país. De cada uno de ellos cuelga un pájaro muerto que parece un avefría, lo que muy posiblemente signifique la derrota de estas poblaciones norteñas a manos de Escorpión.

Cien años después, en 1988, una misión arqueológica alemana, dirigida por el egiptólogo Gunter Dreyer, que estaba llevando a cabo unas excavaciones en los cementerios reales de Abydos, en Umm el-Qaab, en el Alto Egipto, descubrió, en el llamado “Cementerio U”, una gran tumba subterránea (U-J) compuesta de doce estancias. La tumba había sido expoliada ya en la más remota antigüedad, pero en una de sus cámaras los arqueólogos hallaron un cetro de marfil heka (en forma de cayado), símbolo del poder real, y unos cuatrocientos recipientes cerámicos procedentes del Próximo Oriente, lo que atestigua la existencia de relaciones comerciales entre ambos territorios en época tan remota. Algunas de estas jarras llevaban pintado en uno de sus lados el símbolo del escorpión. ¿Habían descubierto los arqueólogos la tumba del misterioso gobernante cuya maza fue encontrada por Quibell? Aunque este extremo no pudo confirmarse, sí que ha sido posible datar la tumba, unos cien años antes de la dinastía I de Egipto, aproximadamente hacia 3200 a.C., un período que los egiptólogos han bautizado como dinastía O. Pero investigaciones recientes sugieren que la tumba U-J de Abydos perteneció a otro rey Escorpión, que reinó antes que el monarca representado en la cabeza de maza de Hieracómpolis. Los investigadores le han llamado Horus Escorpión I.

Paleta de Narmer Museo Egipcio del Cairo.

UN REY ANTERIOR A LA UNIFICACIÓN

Pero entonces ¿Quién fue el rey Escorpión representado en la cabeza de maza descubierta por Quibell en Hieracómpolis? Los relieves de esta pieza indican claramente que era un rey del Alto Egipto y que en aquel entonces el país todavía no estaba unificado. Los investigadores no han alcanzado aún un acuerdo al respecto, pero una de las teorías más extendidas es que este personaje, al que los investigadores han bautizado como Horus Escorpión II (Hor Serq), fue posiblemente el padre o el predecesor de Narmer, el rey al que por unanimidad se atribuye la unificación de Egipto y que está considerado el primer faraón de la historia.

No se sabe con total seguridad dónde fue enterrado Horus Escorpión II, pero Dreyer y su equipo apuntaron como posible lugar de enterramiento de este gobernante la tumba B-50 del llamado “Cementerio B” de Abydos. La tumba consta de cuatro cámaras, y cuando la excavaron, los arqueólogos descubrieron que estaba completamente vacía, a excepción de unas pequeñas etiquetas de hueso en las que se habían inscrito una serie de números, así como varias cuentas de fayenza. La tumba es de difícil datación, lo que dificulta saber quién fue su propietario. Aunque los egiptólogos piensan que su orientación, semejante a las tumbas de otros faraones predinásticos como Ka (tumba B 7/9) y Narmer (tumba B 17/18) es un factor a tener en cuenta para afirmar que se trata de la tumba de Escorpión II.

En realidad poco podemos saber sobre el verdadero rey Escorpión, aunque Hollywood se ha encargado de llenar ese hueco con una serie de películas (concretamente cuatro) dedicadas al personaje. Evidentemente, el cine es un entretenimiento y a todos nos gustan las películas de aventuras, aunque no se ajusten a la realidad. En el caso que nos ocupa pasa lo mismo y podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que todo parecido entre el Rey Escorpión real y el ficticio, como se diría en el mundillo cinematográfico, “es pura coincidencia”.

Aqrabuamelu.

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