TIGLATPILESER I

El siguiente texto alude a la expansión de Asiria bajo la enérgica dirección de este rey, que llegó incluso a apoderarse de Babilonia (1085), restaurando así el imperio del gran Tukulti‑Ninurta. La gloria iba a ser, sin embargo, efímera, ante el peligro inminente de las invasiones arameas.

TEXTO

(Yo soy) Tiglat‑Pileser, rey legítimo, rey del mundo, rey de Asiria, rey de las cuatro partes del mundo, el héroe poderoso guiado por los oráculos de Assur y Ninurta, grandes dioses sus señores, el que ha derrotado a sus enemigos… Bajo el mando de mi señor Assur, mi mano ha extendido la conquista más allá del río Zaba meridional hasta el Mar Septentrional, que está al Occidente. Por tres veces he atacado las regiones de los nairi y he tomado rehenes entre ellos. He recibido como ofrenda suya caballos uncidos al yugo. Les he impuesto tributos y peajes. Después me he dirigido al Líbano. He cortado y traído troncos de cedros para el templo de Anu y Adad, los grandes dioses mis señores. He vuelto contra la región de Amurru. He conquistado toda la región de Amurru. He recibido el tributo de Biblos, de Sidón y de Arvad.

Campaña de Tiglatpileser I de Asiria contra los arameos (ca. 1111 a.C.)

En la confianza de Assur, mi señor, cogí mis carros y mis guerreros. Me dirigí al desierto. Marché hasta los Ahlamu Armayû [arameos], enemigos de Assur, mi señor. Saqueé en un solo día desde el extremo del país de Suhu hasta la ciudad de Karkemish, que (está en) el país de Hatti [Siria]. Hice una carnicería (entre) ellos; me llevé sus bienes y posesiones innumerables. El resto de sus tropas, que habían huido ante las furiosas (armas) de Assur, mi señor, atravesaron el Eufrates. Crucé el Eufrates tras ellos en balsas de cuero. Conquisté seis de sus ciudades, que están al pie del monte Bishri, (las) entregué al fuego, (las) destruí, (las) demolí. Traje a mi ciudad de Assur su botín, sus bienes y posesiones.

NOTA

El soberano asirio Tiglatpileser I (1115‑1077) tiene que combatir en varias ocasiones con los nómadas Ahlamû que, por primera vez en los textos asirios, ven emparejado su nombre con el de los Armayu (arameos). Estos nómadas cruzan el Eufrates, como indica este texto que data del año 4 de Tiglatpileser I, y llegan en sus incursiones hasta las puertas de Asiria. Esta penetración de nómadas procedentes del desierto se acentuará a lo largo de todo el siglo XI. Tras las perturbaciones provocadas por los pueblos del mar, las invasiones arameas contribuirán a la inestabilidad del Próximo Oriente. Finalmente en el siglo X se encuentran en Siria estados arameos, entre los que tiene especial importancia el de Damasco, sometido a tributo por el rey David.

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