HIMNO A SIN, EL DIOS LUNA

Durante las ceremonias mesopotámicas de tipo ritual se encontraban himnos de diferentes dioses. Uno de ellos, de unas 30 líneas, fue dedicado a Sin, el dios luna, en el caso de un ritual de tipo bit rimki (“casa de baño”). El texto, del que se conocen dos versiones, viene a ser, en realidad, una plegaria con variados elementos hímnicos tendente a proteger al rey ante los efectos que podrían seguirse después de un eclipse de luna.

TEXTO

-¡Sin, luminaria resplandeciente en los cielos puros, Sin, que te renuevas sin cesar, que iluminas la oscuridad, que procuras la claridad de las gentes que viven en multitud, que prodigas tu brillante luz a los “cabezas negras”!

-Luminosa es tu aparición en los cielos puros, magnifica es tu antorcha y tu resplandor es como el de Girra, el dios del fuego. Tu destello llena la vasta tierra y las gentes rivalizan fieramente por verte.

-¡Oh Anu de los cielos, de quien nadie comprende las intenciones, tu aparición es extraordinaria, como  la de Shamash, tu hijo, el dios Sol! Los Grandes dioses están arrodillados ante ti; de ti depende la decisión para todos los países.

-A causa del mal que presagia el eclipse de Sin, que se produjo en días pasados y el mal que anuncian los signos y los presagios malignos y desfavorables, que tuvieron lugar en mi palacio y en mi país, los Grandes dioses te interrogan para que tú te pronuncies, ocupan su asiento en la asamblea, discuten a tus pies.

-¡Oh Sin, el más resplandeciente del templo Ekur, en la ciudad de Nippur, ellos te interrogan y tu das respuesta a la consulta de los dioses! El día en que tú te ocultas -día llamado bubbulu- es día de tu oráculo, secreto de los Grandes dioses; el día siguiente, el trigésimo, es tu fiesta, día de fasto para tu divinidad.

-¡Oh Sin, que eres llamado Namrasit, “Brillante al salir”, cuando vuelves a aparecer, fuerza sin igual de quien nadie comprende las intenciones, yo te he vertido una pura ofrenda nocturna, te he hecho una libación de cerveza fina; me hallo arrodillado, heme aquí, a ti te busco!

-Procúrame una reputación de bien y de justicia; que mi dios personal y la diosa que lo acompaña –quienes, enojados, se habían apartado de mi desde hace tiempo–, se reconcilien conmigo en rectitud y justicia para que mi camino sea favorable y mi sendero recto. A Anzagar, el dios de los sueños, le he dado misión, en el transcurso de la noche, de desatar mis pecados para que sea purificado en mis culpas.

-¡Que cante, por ello, eternamente tus alabanzas!

Fuente: Mitos de la antigua Mesopotamia – Federico Lara Peinado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: