Civilizaciones antiguas

LOS HURRITAS

Hurrita. Nombre recibido por un pueblo que habitó en la antigüedad principalmente en la región al norte de Mesopotamia conocida como Hurri, en lo que se conocería como el Reino de Mitani, además de Mitani fundaron otros Estados como Alepo y Alalakh. La presencia hurrita aparece dispersa, desde su importante centro urbano de Nuzu (al este del Tigris) hasta Anatolia oriental y Siria.

ORÍGENES

Debido a la poca fuente documental que existe acerca de los hurritas su origen llega a ser uno de los aspectos más controvertidos de su historia, por lo que existen varias teorías al respecto. Una de ellas los identifica como oriundos de Anatolia oriental o de la región de Kura-Araxes.

REINOS HURRITAS

Urkesh

Ciudad de Urkesh.

El primer estado hurrita del cual existe constancia documental es el fundado en la ciudad de Urkesh, del cual existen evidencias en documentos que datan del 2100 a.n.e., procedentes de Ur. Urkesh no gozó de independencia durante mucho tiempo, ya que a comienzos del II milenio a.n.e. el reino amorreo de Mari impuso su dominio político sobre la zona. Además, los asirios fundaron algunas ciudades importantes en la zona durante el siglo XVIII a.n.e., lo que redujo aún más el margen de maniobra de Urkesh.

Alalakh

Excavación en Alalakh.

Alalakh o Alalah, es el nombre de una antigua ciudad y su asociada ciudad-estado del valle del río Amuq, localizada en la región de Hatay al sur de Turquía cerca de la ciudad de Antakya (antigua Antioquía), y hoy en día representada por una extensa ciudad-montículo conocida como Tell Atchana.

Alalakh fue fundada durante la Edad de Bronce en el II milenio a. C., como una de las primeras grandes ciudades del Creciente Fértil. El primer palacio de la ciudadela de Alalakh fue construido en el 2000 a. C., contemporáneo de la tercera dinastía de Ur. Su fundación responde a criterios estratégicos. La ciudad estaba en el camino más corto entre Alepo y el mar, en el cruce entre dicha vía y una dirigida a norte-sur que llevaba, al norte, a Anatolia y, al sur, hacia la costa sirio-palestina.

Desde su privilegiada posición, Alalakh podía controlar estas vías comerciales y la distribución de las mercancías hacia el continente y hacia un puerto, que puede identificarse razonablemente con Al-Mina. El máximo esplendor de Alalakh se produjo en dos fases. En la primera fase de desarrollo, Alalakh no era una ciudad independiente, pero debía ser uno de los centros más importantes del reino amorrita de Yamhad, cuya capital era Alepo. La ciudad debía ser la mayor, si no la única, salida de Yamhad al mar. Tras un período de depresión ocasionado tal vez por las grandes saqueos producidos por los reyes hititas Hattusil I y Mursil I Alalakh floreció de nuevo bajo una dinastía local, entre 1450 y 1350 a.n.e. Uno de los documentos de esta época, está grabado sobre una estatua de basalto y que representa al rey Idrimi. Durante este periodo varias potencias se disputaban el predominio sobre Siria: los mitani, de reciente fundación, los hititas, los egipcios y los asirios convirtieron Siria en su campo de batalla y Alalakh permaneció casi siempre, aunque a veces no por voluntad propia, en la órbita de la influencia hitita.

Kizzuwadna

Fue un reino de cultura hurrita también, situado en lo que hoy es el golfo de Alejandreta, en Turquía. Su historia está relacionada con el imperio hitita, y aunque al principio pudo ser una entidad política independiente (llamada Adaniya), parece que se incorporó al reino hitita en tiempos de Hattusil I (1650 – 1620 a.n.e.); sin embargo, la posterior debilidad de los hititas en el siglo XVI a.n.e. permitió a Kizzuwadna proclamarse independiente y jugar con su posición intermedia entre Mitani y el imperio hitita para ganar una importante base de poder.

Esta situación, que el rey hitita Telebino y sus sucesores aceptaron, se mantuvo hasta el reinado de Tudhalia I (1430 a.n.e. – 1400 a.n.e.), que convirtió a Kizzuwadna en un estado vasallo mediante el tratado de Sunasura, como paso previo a sus campañas contra Mitanni. Kizzuwadna se mantuvo como vasallo hitita hasta el reinado de Shubiluliuma I (mediados del siglo XIV a.n.e.) que acabó con la independencia nominal de este reino.

Mitanni

A pesar de las derrotas a manos de los hititas, los hurritas continuaron su expansión y migración, esta vez hacia el sur. El saqueo de Babilonia a manos del rey hitita Mursil I y el consiguiente ascenso de una dinastía casita en esta ciudad, unido a un periodo de debilidad en Hatti tras el asesinato de Mursil, provocó un vacío de poder en el que apareció un nuevo reino hurrita, Mitani. A pesar de las derrotas iniciales a manos del faraón Tutmosis III, Mitani logró contener el avance egipcio y pronto se convirtió en una gran potencia durante el siglo XV y comienzos del siglo XIV a.n.e., llegando a saquear Assur. El ascenso del poder hitita bajo Shubiluliuma I arrebató a Mitani la mayoría de su territorio y lo redujo a un pequeño estado vasallo, que fue posteriormente incorporado a Asiria en la época de Salmanasar I.

CULTURA

La principal fuente de conocimiento sobre la cultura hurrita proviene de documentos de todo Oriente Próximo en los cuales se encuentran nombres hurritas, además de los restos arqueológicos hallados. La canción más antigua que se conserva, probablemente para ser tocada con acompañamiento de lira, es hurrita.

La cerámica hurrita fue famosa en la antigüedad, siendo altamente cotizada en países como Egipto. Son especialmente famosos los restos que los arqueólogos llaman «de Nuzi» y «de Khabur». Junto a la cerámica, los hurritas destacaron por su habilidad metalúrgica, de tal modo que la mayoría de las palabras usadas por los sumerios para referirse a este arte son de origen hurrita; sin embargo, no han quedado muchos restos del trabajo en metal de los hurritas, aunque se supone semejante al de Urartu.

La lengua hurrita no se ha logrado descifrar del todo, pero se sabe lo suficiente de ella para afirmar que no es ni indoeuropea ni semita. Usualmente, se clasifica como perteneciente al grupo de las lenguas caucásicas.

RELIGIÓN

Tal vez uno de los elementos más conocidos de los hurritas sea la religión, gracias a la influencia que tuvo sobre todos sus vecinos. Al cabo de cierto tiempo, casi todo Oriente Próximo, excepto Egipto y el sur de Mesopotamia, acabó incorporando elementos hurritas en su religión. La influencia en los hititas fue tal (probablemente a través de Kizzuwadna), que se produjo pronto un sincretismo entre la religión hitita y la hurrita. Los principales dioses hurritas fueron los siguientes:

  • Teshub, dios de la tormenta y figura clave del panteón hurrita. Se identificó con Baal en la antigua Siria.
  • Hebat, su esposa, diosa de la fertilidad y del sol. Se identificó con Cibeles.
  • Sarruma, el hijo de los dos anteriores.
  • Kumarbi, padre de Teshub.
  • Shaushka o Shawushka, equivalente hurrita de Ishtar.
  • Kushuh, dios de la luna.
Dios Teshub (izquierda) siendo adorado por el rey Warpalawas de Tyana.

Fuente:

Categorías:Civilizaciones antiguas, Hurritas

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