Cananeos

LUCHA ENTRE BAAL Y MOT

Dentro de la rica mitología dada a conocer por las tablillas de Ugarit, el poema más importante es el de Baal y Mot, la versión más completa del drama de la fertilidad motivado por la desaparición de un dios (Dummuzi-Tammuz-Adonis, Osiris, Telepinu). La historia de la “muerte” de Baal y de su liberación por su hermana Anat aparece como la transposición mítica de un fenómeno natural: la desaparición de las lluvias en la estación seca, relacionada con Mot, dios de los infiernos – y su retorno en los comienzos de la estación invernal. El poema comienza con un diálogo entre Mot y Baal, quien atiende a la llamada del primero y desciende a sus dominios en el mundo inferior, lo que conlleva la desaparición del dios. Tras algunas lagunas, continúa la narración. Ilu se entera de la desaparición de Baal.

TEXTO

Transmisión del mensaje

[Así, pusieron entonces cara] / [hacia Ilu (que mora) en la fuente de los dos ríos], / [en el seno del venero de los dos océanos]. [Se dirigieron a la gruta de Ilu] y entraron / [en la morada del Rey, Padre] de años. [Alzaron su voz y exclamaron]: / “Hemos dado vueltas [hasta los extremos de la tierra], / hasta los límites de las praderas (?). Llegamos a la `delicia’ (de) la tierra de `Peste’, / a la `hermosura’ (de) los campos de `Playa-Mortandad’, llegamos hasta Ba`lu, caído a tierra. ¡Muerto está Ba`lu, el Victorioso, / pereció el Príncipe, Señor de la tierra!”.

Reacción de Ilu

Entonces el Benigno, Ilu, el Bondadoso, / bajó del trono, se sentó en el escabel, / y dejando el escabel se sentó en tierra; esparció ceniza de aflicción sobre su cabeza, / polvo de humillación sobre su cráneo, / por vestido se cubrió con una túnica ritual; la piel con (un cuchillo de) piedra desgarró, / las dos trenzas con una navaja (de afeitar), / (se) laceró las mejillas y el mentón; roturó la caña de su brazo, / aró como un huerto su pecho, / como un valle roturó su dorso. Alzó su voz y exclamó: / “¡Ba`lu está muerto! ¿Qué va a ser del pueblo? ¡El hijo de Daganu! ¿Qué será de la multitud? / En pos de Ba`lu voy a bajar a la `tierra'”.

Marcha y reacción de `Anatu

También `Anatu recorrió y rastreó / todo monte hasta las entrañas de la tierra, / toda altura hasta el seno de los campos. Llegó a la delicia de la tierra de `Peste’, / a la `hermosura’ de los campos de `Playa-Mortandad’, llegó hasta Ba`lu, caído a tierra. / Por vestido se cubrió con una túnica ritual.

De Ba`lu

La piel con (un cuchillo de) piedra desgarró, / las dos trenzas [con una navaja] (de afeitar) / (se) laceró las mejillas y el mentón. [Roturó] la caña de su brazo, / aró como un huerto su pecho, / como un valle roturó su dorso: “¡Ba`lu está muerto! ¿Qué va a ser del pueblo? / ¡El hijo de Daganu! ¿Qué será de la multitud? / En pos de Ba`lu hemos de bajar a la `tierra'”. Con ella bajó la Luminaria de los dioses, Sapsu.

Rescate de Ba`lu

Cuando se sació de llorar, / de beber como vino lágrimas, en voz alta gritó a la Luminaria de los dioses, Sapsu: “Cárgame, por favor, a Ba`lu, el Victorioso”. Escuchó la Luminaria de los dioses, Sapsu, / alzó a Ba`lu, el Victorioso, / a hombros de `Anatu, sí, lo puso. Lo subió ella a las cumbres de Sapanu, / le lloró y le sepultó, / le puso en la caverna de los dioses de la `tierra’.

Escena de sacrificio

Degolló setenta toros salvajes / como ofrenda fúnebre de Ba`lu, el Victorioso;

Degolló setenta bueyes / como ofrenda fúnebre de Ba`lu, el Victorioso;

Degolló setenta reses ovinas / como ofrenda fúnebre de Ba`lu, el Victorioso;

Degolló setenta ciervos / como ofrenda fúnebre de Ba`lu, el Victorioso;

Degolló setenta cabras monteses / como ofrenda fúnebre de Ba`lu, el Victorioso;

Degolló setenta asnos / como ofrenda fúnebre de Ba`lu, el Victorioso;

Su [festín sacrificial] dispuso en la arada/`Anatu, / y su [ración], la de `cuñado’ de los dioses/la `Pretendida de los pueblos’.

Marcha de `Anatu

Así, puso entonces cara / hacia Ilu (que mora) en la fuente de los ríos, / en el seno del venero de los dos océanos. Se dirigió a la gruta de Ilu entró / en la morada del Rey, Padre de años A los pies de Ilu se inclinó y cayó, / se postró y le rindió honores. Alzó su voz y exclamó: “¡Que se alegren ahora Atitatu y sus hijos, / la diosa (madre) y el clan de sus parientes, que muerto está Ba`lu, el Victorioso, / que pereció el Príncipe, Señor de la tierra!

Diálogo entre Ilu y Atiratu

En voz alta gritó Ilu / a la Gran Dama, Atiratu del Mar: “Escucha, ¡oh Gran Dama, Atiratu del Mar! / Da(me) uno de tus hijos para hacerle rey”. Y respondió la Gran Dama, Atiratu del Mar: / “¡Venga, hagamos rey a uno inteligente y perspicaz!”. Y respondió el Benigno, Ilu, el Bondadoso: / “Uno débil de fuerzas no podrá competir, con Ba`lu no podrá medir (au) lanza, / con el hijo de Daganu, porque desfallecerá”. Y respondió la Gran Dama, Atiratu del Mar: “¡Hagamos entonces rey a `Attaru, el Terrible! / ¡Que reine `Attaru, el Terrible!”.

Fracaso de `Attaru

Acto seguido `Attaru, el Terrible, / subió a las cumbres de Sapanu, / se sentó en el trono de Ba`lu, el Victorioso. Sus pies no llegaban al escabel, / su cabeza no alcanaba a su remate. Y respondió `Attaru, el Terrible: / “No puedo reinar en las cumbres de Sapanu”. Descendió del trono de Ba`lu, el Victorioso, / y reinó en la tierra (que) de (un) dios es toda ella.

Diálogo entre `Anatu y Môtu

… Un día y más pasaron / y `Anatu, la Doncella, le buscó. Como el corazón de la vaca por su ternero, como el corazón de la oveja por su cordero, / así (batía) el corazón de `Anatupor Ba`lu. Cogió a Môtu por el borde del vestido, / le agarró por el extremo del manto, alzó su voz y exclamó: / “¡Venga, Môtu, dame a mi hermano!”. Respondió el divino Môtu: / “¿Qué deseas de mí, ¡oh Virgen `Anatu? Yo mismo recorrí y rastreé / todo monte hasta las entrañas de la tierra, / toda altura hasta el seno de los campos. El vigor ha fallado a los hombres, / el aliento a las multitudes de la tierra. Llegué a la delicia de la tierra de `Peste’, / a la hermosura de los campos de `Playa-Mortandad. Encontré a Ba`lu, el Victorioso, / yo mismo le puse (como) cordero en mi boca, / como lechal en la abertura de mi esófago quedó triturado; (pues) la Luminaria de los dioses, Sapsu, / abrasando está el vigor de los cielos / en manos del divino Môtu”.

Muerte de Môtu

Un día y más pasaron, / los días (se hicieron) meses; / `Anatu, la Doncella, le buscó. Como el corazón de la vaca por su ternero, como el corazón de la oveja por su cordero, / así (batía) el corazón de `Anatu por Ba`lu. Cogió al divino Môtu, / con un cuchillo le partió, con un bieldo le bieldó, / en el fuego le quemó, con piedras de molienda le trituró, / en el campo le diseminó. Su carne la comieron, sí, los pájaros, / sus trozos los devoraron las aves; / le carne a carne fue invitada.

Escena de augurio

“¡Muerto está Ba`lu, el Victorioso, / pereció el Príncipe, Señor de la tierra! Pero si está vivo Ba`lu, el Victorioso, / y si está en su ser el Príncipe, Señor de la tierra, en un sueño del Benigno, de Ilu, el Bondadoso, / en una visión del Creador de las creaturas, los cielos aceite lluevan, / los torrentes fluyan con miel, para que sepa yo que está vivo Ba`lu, el Victorioso, / que está en su ser el Príncipe, Señor de la tierra”. En un sueño del Benigno, de Ilu, el Bondadoso, / en una visión del Creador de las creaturas, los cielos aceite lluevan, / los torrentes fluyeron con miel.

Reacción de Ilu

Se alegró el Benigno, Ilu, el Bondadoso, / sus pies en el escabel apoyó / y desfrunció el ceño y se echó a reir. Alzó su voz y exclamó: / “Me sentaré y reposaré, /y reposará en mi pecho mi alma, porque está vivo Ba`lu, el Victorioso, / porque está en su ser el Príncipe, Señor de la tierra”.

Mensaje de Ilu

En voz alta gritó Ilu a la Virgen `Anatu: “Escucha, ¡oh Virgen `Anatu!, / dí a la Luminaria de los dioses, Sapsu: Resecos están los surcos de los campos, ¡oh Sapsu!, resecos los surcos de los campos, ¡(oh) dios!; / ¿te hicieron `Señor’ de los surcos de la arada? ¿Dónde está Ba`lu, el Victorioso, / dónde el Príncipe, Señor de la tierra?”.

Transmisión del mensaje

Marchó la virgen `Anatu; / así, puso entonces cara / hacia la Luminaria de los dioses, Sapsu. Alzó su voz y exclamó: “Mensaje del Toro, Ilu, tu padre, / palabra del Benigno, tu progenitor: resecos están los surcos de los campos, ¡oh Sapsu!, resecos los surcos de los campos, ¡(oh) dios!; / ¿te hicieron `Señor’ de los surcos de la arada? ¿Dónde está Ba`lu, el Victorioso, / dónde el Príncipe, Señor de la tierra?”.

Transmisión del mensaje

Marchó la Virgen `Anatu; / así, puso entonces cara / hacia la Luminaria de los dioses, Sapsu. Alzó y voz y exclamó: “Mensaje del Toro, Ilu, tu padre, / palabra del Benigno, tu progenitor: resecos están los surcos de los campos, ¡oh Sapsu!, resecos los surcos de los campos, ¡(oh) dios!; / ¿te hicieron `Señor’ de los surcos de la arada? ¿Dónde está Ba`lu, el Victorioso, / dónde el Príncipe, Señor de la tierra?”.

Diálogo entre `Anatu y Sapsu

Y respondió la Luminaria de los dioses, Sapsu: “Vierte vino chispeante de las tinas / que traiga la comitiva de tu(s) congénere(s), que yo buscaré a Ba`lu, el Victorioso”. Y respondió la Virgen `Anatu: “¡Doquiera (vayas), ¡oh Sapsu!, / doquiera (vayas), ¡(oh) dios!, / que te proteja…!”…

Escena de combate

“Agarró Ba`lu a los hijos de Atiratu; / a los grandes golpeó con el garrote, a los que (eran) como Yammu golpeó con la maza, / a los pequeños arrastró por tierra. Y [subió] Ba`lu a su trono regio, / [al diván], el solio de su poder.

Lamento de Môtu

Los días se hicieron meses, / los meses se hicieron años; hasta que a los siete años / [se dirigió] el divino Môtu / hacia Ba`lu, el Victorioso. Alzó su voz y exclamó: “Por tu causa, Ba`lu, he visto la postración, / por tu causa he visto el aventamiento por tu causa he visto el trinchamiento> a cuchillo, / por tu causa he visto la combustión por fuego, por tu causa he visto la molienda a la piedra, / por tu causa he visto el cernido con criba, por tu causa he visto el abandono en el campo, / por tu causa he visto la diseminación en el mar. Da(me) uno de tus hermanos para que yo lo devore / y me calme, puesto que soy inexorable (?). Si uno de tus hermanos [sacia mi sed(?)], / entonces le aceptaré/será aceptado [como sustituto (?)]. (Hasta) ahora mi alimento son los hombres, / mi comida, las multitudes de la tierra”.

……..

[Entonces consumió] el divino Môtu, / [devoró] a siete de sus mancebos.

Escena de combate

Y respondió el divino Môtu: “Y [he aquí] que a mis hermanos hizo Ba`lu mi alimento, / a los hijos de mi madre, mi consumición”. Se volvió hacia Ba`lu (que mora) en las cumbres de Sapanu, / alzó su voz y exclamó: “A mis hermanos hiciste Ba`lu mi alimento / a los hijos de madre mi consumición”. (Se) atacaron como bestias depredadoras (?): / Môtu era fuerte, Ba`lu era fuerte; (se) acornearon como toros salvajes: / Môtu era fuerte, Ba`lu era fuerte; (se) mordieron como serpientes: / Môtu era fuerte, Ba`lu era fuerte; (se) arrastraron como alazanes (?): / Môtu cayó, Ba`lu cayó sobre él.

Consejo de Sapsu

Sapsu gritó a Môtu:”Escucha, por favor, ¡oh divino Môtu!, ¿cómo puedes pelearte / con Ba`lu, el Victorioso?; ¿cómo quieres que te escuche / el Toro Ilu, tu padre? De seguro arrancará el soporte de tu sede, volcará, sí, tu trono regio, / sin duda romperá tu cetro de mando”.

Desenlace del combate

Se atemorizó el divino Môtu, / tuvo miedo el Amado de Ilu, el Adalid; se agitó Môtu en su postración, / se humilló (?) [ante (?)] Ba`lu, que fue instalado en su [trono] regio, / en [el diván, el solio] de su poder.

Himno a Ba`lu

“Desciende, pues, [a tomar] pan tierno (?), / a comer, sí, pan de ofrenda, / a beber, venga, vino de libación. Sapsu a los Rapauma (te) someterá, / Sapsu (te) someterá a los divinales; en torno tuyo están los dioses, también los hombres, / en torno tuyo Kotaru tu compañero, / y Hasisu tu conocido. Contra Yammu, Arsu y Tunnanu / Kotaru-Hasisu una mano /(te) echará, Kotaru-Hasisu”.

Colofón

El escriba fue Ilimilku, subbaní, / discípulo de Attanu-Pulianni, / Sumo Sacerdote, Pastor Máximo, Inspector de Niqmaddu, Rey de Ugarit, / Señor Formidable, Provisor de nuestro sustento.

Fuente: Traducción de G. Del Olmo Lete, Mitos y leyendas de Canaán según la tradición de Ugarit, Madrid 1981.

Foto: Bible History Online.

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