APUNTES

APUNTES: 05 – HIMNO A ATÓN Y EL SALMO 104

HIMNO A ATÓN

¡Espléndido te alzas en el horizonte, Oh, Atón viviente, creador de vida! Cuando amaneces en el horizonte oriental, llenas todas las tierras con tu belleza. Eres bello, grande, deslumbrante, elevado sobre todas las tierras; tus rayos abrazan las tierras, hasta el límite de todo lo que has creado. Porque siendo Ra, alcanzas sus límites, y los has doblegado para tu amado hijo; aunque estás lejos, tus rayos brillan sobre la tierra, aunque cualquiera sienta tu presencia, tus rayos son invisibles. Cuando te pones en el horizonte occidental, la tierra queda en tinieblas, como en la muerte; todos yacen en las habitaciones, sus cabezas cubiertas, un ojo no puede ver a su compañero. Ellos podrían ser despojados de sus propiedades, aunque estén sobre sus cabezas, la gente no se daría cuenta. Todos los leones salen de sus guaridas, todas las serpientes muerden; la oscuridad se cierne, la tierra está en silencio, así como su creador descansa en el horizonte. La tierra brilla cuando amaneces en el horizonte, mientras resplandeces como Atón durante el día; cuando disipas la oscuridad, cuando ofreces tus rayos, las Dos Tierras están en fiesta despiertas y erguidas sobre sus pies, tú las has levantado. Sus cuerpos están purificados, vestidos, sus brazos adoran tu aparición. Toda la tierra se dispone a trabajar, todos los rebaños pacen en sus pastos; los árboles y las hierbas florecen, los pájaros echan a volar de sus nidos, sus alas saludan a tu ka .Todo rebaño brinca sobre sus patas. Todo lo que vuela y se posa, vive cuando amaneces para ellos. Los barcos van corriente arriba, y corriente abajo, todos los caminos se abren cuando te alzas. Los peces del río saltan ante ti, tus rayos están en el centro del mar. Tú, quien haces crecer la semilla dentro de las mujeres, tú, quien creas las personas del esperma; quien alimentas al hijo en el vientre de su madre, quien calmas apagando sus lágrimas. Nodriza en el vientre, dador de aliento, para animar todo lo que creas. Cuando sale del vientre para respirar, el día de su nacimiento tú atiendes sus necesidades. Cuando el pollo está en el huevo, piando dentro de la cáscara, tú le das aliento dentro de ella para insuflarle vida; cuando lo has terminado, para que pueda romper el huevo, sale de su interior, para anunciar su terminación, caminando sobre sus dos patas sale de él. ¡Cuán grande es tu obra, aunque escondido a la vista, Oh, Dios Único junto a quien nadie existe! Tú creaste la tierra según tu voluntad, tu sólo, todos los hombres, todos los grandes y pequeños animales, todas las cosas que hay sobre la tierra que caminan sobre sus piernas, todo lo que vuela por medio de sus alas, las tierras de Khor y Kush, la tierra de Egipto. Tú pones a cada hombre en su lugar, tú satisfaces sus necesidades, cada uno tiene su alimento, calculas la duración de sus vidas. Sus lenguas difieren en el idioma, así también sus caracteres; sus pieles son distintas, para distinguir a las personas. Tú provocas la inundación desde la Duat, tú la llevas cuando deseas dar vida a los hombres, pues tú los has creado para ti. Señor de todo, quien trabaja para ellos, Señor de todas las tierras, quien brilla para ellas, el Atón del día, ¡grande en su gloria! A todas las tierras lejanas, que haces vivir, tú les has concedido el descenso de la inundación desde los cielos; él crea olas sobre las montañas, como lo hace el mar, para empapar sus campos y sus ciudades. ¡Cuán excelentes son tus obras, Oh, Señor de eternidad! Una inundación desde el cielo para los extranjeros y para todas las criaturas de la tierra que caminan sobre sus patas, para Egipto la inundación viene desde la Duat. Tus rayos alimentan todos los campos, cuando brillas, ellos viven, ellos crecen para ti; tú creas las estaciones para desarrollar toda tu obra: el invierno para refrescarlos, calor para que te sientan. Tú has creado el lejano cielo para brillar allí, para contemplar toda tu obra, tú solo, brillando en tu forma de Atón, elevado, radiante, distante, cercano. Tú creas de ti mismo millones de formas, ciudades, pueblos, campos, el curso del río; todos los ojos te observan por encima de ellos, pues tú eres el Atón de las horas del día sobre lo alto. Tú estás en mi corazón, no hay nadie que te conozca, excepto tu hijo, Neferjeperura el Único de Ra, a quien has mostrado tus sendas y tu poder. Todos aquellos en la tierra salen de tus manos cuando los creas, cuando amaneces ellos viven, cuando te pones ellos mueren; tú eres el tiempo vital en todos tus miembros, todos viven gracias a ti. Todos los ojos están puestos en tu belleza hasta que te acuestas, todas las labores cesan cuando descansas en occidente; cuando te levantas haces que todos se apresuren por el Rey, todas las piernas están en movimiento desde que fundaste la tierra. Tú los alzas para tu hijo quien proviene de tu cuerpo, el Rey que vive en Maat el Señor de las Dos Tierras, Neferjeperura, el Único de Ra, el Hijo de Ra, quien vive en Maat, Señor de las Coronas, Akhenatón, grande durante su vida; y la gran Reina a quien él ama, la señora de las Dos Tierras, Nefernefruatón-Nefertiti, que viva eternamente.

SALMO 104 (ALABANZA AL CREADOR)

1- Bendice, alma mía, a Yahvé, Yahvé, Dios mío, tú eres muy grande; te has revestido de esplendor y majestad,

2- te envuelves de la luz como de un manto. Desplegaste los cielos como una tienda,

3- construyes sobre las aguas tus altas estancias, pone en las nubes su carroza y camina sobre las alas del viento,

4- hace de los vientos sus mensajeros y del fuego llameante sus ministros.

5- El que afirmó la tierra sobre sus cimientos no vacilará por los siglos;

6- del abismo como de un vestido la cubriste, las aguas se pararon sobre los montes;

7- a una amenaza tuya emprendieron la huida, a la voz de tu trueno se precipitaron;

8- se elevaron los montes, se abajaron los valles, al lugar que tú les señalaste;

9- pusiste un límite que no sobrepasarán, no volverán más a cubrir la tierra.

10- Haces brotar fuentes en los valles, que se deslizan entre las montañas;

11- abrevan a todas las bestias del campo y de los asnos salvajes sacian la sed;

12- junto a ellas hacen su morada las aves del cielo, hacen oír su voz entre sus ramas.

13- Riegas los montes desde tus estancias, se sacia la tierra con el fruto de tus obras;

14- haces crecer la hierba para el ganado y el pasto para el servicio del hombre. Para que saque el pan de la tierra,

15- y el vino que alegra el corazón del hombre; para que hagan brillar la faz con óleo y el pan refocile el corazón del hombre.

16- Se sacian los árboles de Yahvé, los cedros del Líbano que él plantó;

17- allí anidan los pájaros, allí, en sus copas tiene la cigüeña su casa;

18- las montañas altas son para las gamuzas, las rocas madrigueras para los damanes.

19- Hizo la luna para señal de los tiempos, el sol conoce su ocaso.

20- Pones las tinieblas y llega la noche, en ella se agitan todas las bestias de la selva.

21- Rugen los leoncillos por su presa y buscan de Dios su alimento.

22- Nace el sol, ellos se retiran, para echarse en sus cubiles.

23- Sale el hombre a su trabajo y a su faena hasta la tarde.

24- Cuán numerosas son, Yahvé, tus obras, todas las hiciste con sabiduría, llena está la tierra de tus criaturas.

25- He aquí el mar, grande y vasto en todos los sentidos, allí un pulular sin número de animales pequeños y grandes;

26- allí se pasean las naves, el Leviatán que tú formaste para que en él retozase.

27- Todos esperan de tique les des a su tiempo el alimento;

28- se los das, ellos lo recogen, abres tú la mano, se sacian de bienes;

29- escondes tu rostro, quedan aterrados, retiras su aliento, mueren y vuelven a su polvo.

30- Envías tú soplo y son creados y renuevas la faz de la tierra.

31- Sea gloria a Yahvé para siempre, alégrese Yahvé en sus obras.

32- A él que mira la tierra y tiembla, toca los montes y humean.

33- Cantaré a Yahvé durante mi vida, salmodiaré a mi Dios mientras exista.

34- Que mi poema le sea agradable, yo me gozo en Yahvé.

35- Que los pecadores desaparezcan de la Tierra y no existan ya más impíos. ¡Bendice, alma mía, a Yahvé! Alleluya.

CONCLUSIÓN

Está clara la influencia de las culturas con las que convivió, luchó y de las que procedió el pueblo semita. Dicha influencia ocasionó paralelismos entre los textos bíblicos escritos desde el siglo X (escritura hebrea más antigua) y los textos de culturas como la mesopotámica y la egipcia. Debido a este hecho y a la naturaleza nómada y seminómada del pueblo que los compuso, es muy probable (casi con total certeza) que dicha relación con esas culturas diera origen a la creación de los dos dioses principales hebreos (Yahvé y El), su inclusión en la biblia al componerse esta misma por Esdras (431 y 430 a.e.c.), más tarde la conquista griega por Alejandro (333 a.e.c.) y la influencia también de su cultura, de la cual se adoptaron figuras míticas como demonios, ángeles y semidioses propias de su religión, las cuales se añadieron y adaptaron a los textos bíblicos al traducirlos en su Septuaginta (s 280 al 200 a.e.c.) y por ultimo las demás traducciones siguientes a la griega, las cuales incluyeron más libros, textos y revisaron los ya anteriores añadiendo y cambiando algunas frases y palabras para dotar de más sentido y amplitud a la obra.

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Categorías:APUNTES, Egipcios, Israelíes

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