Acadios

EL NACIMIENTO DE MARDUK

El mito nacional babilonio por antonomasia, puesto por escrito a finales del siglo XII a.C., tuvo como principal argumento la exaltación del dios Marduk. En la primera tablilla o canto del “Poema de la Creación” (Enuma Elish) se recoge en 27 líneas el nacimiento de tal divinidad, descrita de forma imposible de imaginar, según el anónimo autor del poema, divinidad que llegaría por sus méritos a ocupar la cúspide del panteón divino. También Babilonia, su ciudad preferida, se convertiría en la indiscutible sede de la realeza mesopotámica.

TEXTO

El dios Ea y su esposa Damkina residían en el Apsu con majestad. En la cámara de los destinos, la cámara usurtu, el lugar de las suertes, fue engendrado un dios, el más poderoso y sabio de entre ellos. En el corazón del Apsu fue creado Marduk, en el corazón del puro Apsu fue creado Marduk. El que lo creo fue Ea, su padre, la que lo dio a luz fue Damkina, su madre. Mamo únicamente de los pechos de las diosas. La nodriza que lo crio le lleno de una vitalidad formidable. Su figura era imponente y brillante la mirada de sus ojos, su porte era viril, dominante desde el comienzo. Cuando lo vio Anu, el progenitor de su padre, exulto y se mostró resplandeciente, llenándose su corazón de alegría. Él lo detallo:

-Su divinidad es muy otra. Es grandemente sublime, está por encima de ellos con mucho. Sus formas son perfectas, admirables, imposibles de imaginar, insoportables de mirar: cuatro son sus ojos y cuatro sus orejas. Cuando mueve sus labios, un fuego se inflama. Grandes eran sus cuatro orejas y sus ojos, en igual número, escudriñan el universo. Es el más elevado de los dioses, sobrepasándolos en estatura. Sus miembros son enormes. Es supremo por naturaleza.

Después de describirlo así, finalizo diciendo con admiración:

-¡Qué hijo! ¡Qué hijo! ¡Mari-Utu! ¡Mari-Utu! ¡Hijo, sol! ¡El sol de los dioses!

Revestido con el aureola de diez dioses Marduk estaba coronado excelsamente y cincuenta terroríficos relámpagos se amontonaban sobre él.

El texto prosigue con la reunión de distintos dioses malvados encabezados por Tiamat, diosa de las aguas saladas, quien, al frente de todos ellos, coloco a Kingu, su segundo esposo, con la idea de entablar combate contra los Grandes dioses. Para hacerle frente sería elegido Marduk.

Dios Marduk y su dragón.
Dragón que simboliza al dios Marduk en la Puerta de Ishtar.

Fuente: Mitos de la antigua Mesopotamia – Federico Lara Peinado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s