APUNTES

APUNTES: 01 – INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA EXTRATERRESTRE: EL SER HUMANO, ORIGEN Y EVOLUCIÓN

El hombre. La especie, que según el mismo gobierna el mundo y a los demás seres que lo habitan, inclusive, algunos de estos hombres dominan a voluntad a los demás miembros de la sociedad que forman. Su poder lo hace tan creativo, convirtiéndose en el mayor constructor e inventor, como destructivo, transformándose en el depredador más despiadado no importando quien sea su ocasional enemigo, los aniquila sin piedad. A veces el enemigo no tiene que representar peligro para él, sino que tan solo molesta a sus propósitos. Sin duda el hombre escribe la historia, su historia, que lo muestra tal cual como cree que es, pero no muestra los que es, o quien es. El hombre a través de los milenios o a través de millones de años si se quiere, ha adquirido un gran conocimiento; tanto que la mente en su desarrollo actual no los puede albergar todos, por lo tanto, ha encontrado la forma de acumularlos en un sin número de libros o más recientemente en las computadoras. Pero algunos interrogantes siguen sin luz. Interrogantes que surgieron en tiempos inmemoriales y otros que se acoplaron en el transcurso de su historia como piezas que no encajan en la concepción de los hechos que formo de acuerdo con su propia visión; esto demuestra que hay otra historia aun no escrita. Un hallazgo aquí o allá, que no está dentro de los parámetros de “su historia establecida” descoloca los argumentos que tan trabajosamente una gran cantidad de sabios cimentó, y no están dispuestos a que sean derribados por “algo” que no debería haber aparecido nunca o que no se tenía previsto que apareciese. Son menoscabadas aquellas personas y aquellos investigadores sin títulos universitarios que interpretan ciertos hechos históricos, manuscritos, o estructuras arqueológicas, en forma distinta a lo que nos cuentan los libros de texto. Pero esta nueva interpretación de los hechos nos hace caer en la cuenta de que al menos hay, como señaláramos anteriormente, otra versión de la historia.

Podemos decir que el hombre aun no escribió su historia y está lejos de hacerlo. Podemos decir que los interrogantes que tuvo en la antigüedad son los mismos que ahora nos desvela, tal vez lo que ahora nos desvela los dimos por sabido en tiempos pretéritos. ¿La humanidad ha evolucionado en forma pareja en todos sus aspectos o en algunos a involucionado? Sin duda las ciencias de la historia y la arqueología son una máquina del tiempo, pero lamentablemente no nos muestra en forma completa la realidad de los hechos, por lo tanto, en ese punto comienza a jugar la especulación y las teorías que quizás con mucha suerte algún día podrán ser demostradas, como así, teorías que estaban muy arraigadas sean derribadas como un castillo de naipes. Como veníamos diciendo hay dos formas de narrar nuestra historia, la tradicional de los académicos, o la “otra” defendida por eruditos sin títulos, investigadores aficionados pero sinceros, soñadores o charlatanes. Si queremos saber que ha transcurrido a través del tiempo, debemos partir de la base que de nuestro origen hay al menos tres puntos de vista, el científico, el religioso y el “otro”; una vez que hayamos optado por alguna de estas tres verdades (dejaran de serlas hasta que se demuestre lo contrario) el relato de la historia, en su fase más antigua al menos, puede ser muy diferente. El punto de vista de los hombres de ciencia es el evolucionismo, el religioso es el creacionismo y el “otro” punto de vista este enunciado en la teoría extraterrestre. En la actualidad hay grupos que amalgaman o fusionan dos de las teorías y los más osados abarcan las tres. Depende de la teoría en la cual creamos, el ser humano de hoy puede ser: pariente de los monos, criatura de Dios o experimento genético de los extraterrestres. Sin duda cualquiera puede ser la gran verdad, depende a cuál de ellas depositemos nuestra fe, pero todas tienen argumentos como para demostrar que es la teoría correcta, o deberíamos decir que las falencias de unas fortalecen a las otras. Detallar aquí los enunciados de los hombres de ciencia sería muy extenso, vasta buscar en algunos libros o en Internet para tener algún conocimiento bastante completo. Se podrá decir entonces: que no podríamos opinar sobre religión; este tema es muy delicado que merece un tratamiento aparte y muy especial. ¿Y porque opinar sobre la teoría extraterrestre? Por qué no hay ningún doctorado que lo faculte, sino que estos investigadores, o cualquiera de nosotros. Formó a “pulmón” sus ideas en base a los grandes baches y a algunas de las “respuestas” que nos brinda la ciencia. Nuestros esforzados científicos no pueden completar el gran rompecabezas de la historia, y cuantos más antiguos los hechos más difíciles de probar son, surgen entonces muchísimas preguntas que no tienen, aun, respuestas satisfactorias, y cuando alguna respuesta se da por segura se corre el riesgo de que un nuevo hallazgo tire por tierra lo que se daba por sabido. Esto da lugar a que algunos se pregunten o cuestionen, dando cabida a diversas teorías con el fin de cubrir las lagunas dejadas, u originando respuestas alternativas a hechos históricos dudosos. En base a lo expuesto es interesante transcribir algunos párrafos del libro “el 12* planeta” de Zecharia Sitchin, si bien este autor aboga por la teoría extraterrestre, no es por esto exactamente que se transcribe, sino por el hecho de que despierta interrogantes que la ciencia de hoy no puede responder. El primer capítulo de este libro no tiene desperdicios y es imparcial, o sea que a esta altura del libro el autor no toma partido por alguna corriente de pensamiento en particular, sino que se interroga sobre el origen y la evolución humana.

“En muchos aspectos, el hombre moderno -el Homo sapiens- es un extraño en la Tierra.” “Los antepasados simios del hombre se sitúan ahora a unos sorprendentes 25 millones de años de distancia. Los descubrimientos de África Oriental revelan una transición de características humanas (homínidos) hace 14 millones de años. Y fue alrededor de 11 millones de años más tarde cuando aparece el primer simio-hombre digno de la clasificación de Homo. El primer ser considerado como verdaderamente humano -el “Australopithecus Avanzado”- vivió en las mismas zonas de África hace unos 2 millones de años. Y aun le llevo otro millón de años producir al Homo erectus. Por último, después de otros 900.000 años, apareció el primer Hombre primitivo; se lo llamo Neanderthal, por el lugar donde aparecieron por vez primera sus restos. A pesar de los más de 2 millones de años transcurridos entre el Australopithecus Avanzado y el Neanderthal, las herramientas de ambos grupos -piedras afiladas- eran virtualmente las mismas; y los mismos grupos (por el aspecto que se cree que tenían) hubieran sido difíciles de diferenciar. Después, súbita e inexplicablemente, hace unos 35.000 años, una nueva raza de Hombres -el Homo sapiens (el “Hombre pensante”)[1] – aparece como de la nada y barre al hombre de Neanderthal de la faz de la Tierra.” “Pero, aun con lo misterioso e inexplicable que resulta la aparición del Hombre de Cro-Magnon, el rompecabezas es todavía más complejo… se hace evidente que el Hombre de Cro-Magnon surgió de una rama aún más antigua de Homo sapiens que vivió en Asia occidental y el Norte de África unos 250.000 años antes que él. La aparición del Hombre moderno solo 700.000 años después del Homo erectus y unos 200.000 años antes del Hombre de Neanderthal es absolutamente inverosímil. Es evidente también que la desviación del Homo sapiens con respecto al lento proceso evolutivo es tan pronunciada que muchos de nuestros rasgos, como el de la capacidad de hablar, no tiene conexión alguna con los primates anteriores.” “… el hombre moderno tiene muchos parientes fósiles colaterales, pero no tiene progenitores; de este modo, la aparición del Homo sapiens se convierte en un enigma. Entonces, ¿cómo puede ser que los antepasados del Hombre moderno aparecieran hace unos 300.000 años, en lugar de hacerlo dentro de dos o tres millones de años en el futuro, tal como hubiera sucedido en caso de seguir el desarrollo evolutivo?.” “… la pregunta que sigue sin ser respondida es: ¿Por qué apareció la civilización? Pues, como muchos estudiosos admiten hoy con frustración, todos los datos indican que el Hombre debería de estar todavía sin ningún tipo de civilización. No existe ninguna razón obvia por la cual deberíamos estar más civilizados que las tribus primitivas de la selva amazónica o de los lugares más inaccesibles de Nueva Guinea. Pero, se nos dice, si estos indígenas viven aun como en la Edad de Piedra, es porque han estado aislados. Pero ¿aislados de qué? Si ellos han estado viviendo en el mismo planeta que nosotros, ¿porque no han adquirido el mismo conocimiento científico y tecnológico que, supuestamente, nosotros hemos desarrollado? Sin embargo, el verdadero enigma no estriba en el atraso de los hombres de la selva, sino en nuestro avance; pues se reconoce ahora que, en el curso normal de la evolución, el Hombre debería de estar tipificado por los hombres de la selva y no por nosotros. Al Hombre le llevo dos millones de años avanzar en su “industria de la herramienta”, desde la utilización de las piedras tal cual las encontraba, hasta el momento en que se percató de que podía desportillarlas y darles forma para adaptarlas mejor a sus propósitos. ¿Por qué no otros dos millones de años más para dominar las matemáticas, la ingeniería y la astronomía? Y, sin embargo, aquí estamos, menos de 500.000 años después del Hombre de Neanderthal, llevando astronautas a la Luna. Por tanto, la pregunta obvia es esta: ¿Fuimos realmente nosotros y nuestros antepasados mediterráneos los que desarrollamos tan avanzada civilización?.”

A continuación, el autor detalla sobre un descubrimiento realizado en una caverna (Shanidar) situada en el Medio Oriente, este lugar tiene la particularidad de que fue habitado casi de continuo desde hace 44.000 años.

“Lo que mostró este registro fue tan sorprendente como el descubrimiento mismo. La cultura humana no mostraba ningún progreso sino, incluso, una evidente regresión. Comenzando desde cierto nivel, las generaciones siguientes no mostraban niveles más avanzados sino niveles inferiores de vida civilizada. Y entre el 27.000 y el 11.000 a C., la regresión y la disminución de la población llevaron al punto de la casi completa ausencia de habitantes en la zona. Se supone que, por motivos climáticos, el Hombre casi desapareció de toda esta zona durante 16.000 años. Y luego, alrededor del 11.000 a C., el “Hombre pensante” volvió a aparecer con un nuevo vigor y con un inexplicablemente alto nivel cultural.” “A lo largo de muchos millones de años de su interminable comienzo, el Hombre fue el hijo de la naturaleza; sobrevivía recolectando alimentos que crecían de forma salvaje, cazando animales salvajes, capturando aves salvajes y peces. Pero justo cuando los asentamientos humanos estaban casi desapareciendo, justo cuando estaban abandonando sus hogares, cuando sus logros materiales y artísticos estaban desapareciendo, justo entonces, de pronto, sin motivo aparente y, que se sepa, sin ningún periodo previo de preparación gradual, el Hombre se hace agricultor.”

Que se desprende de estos razonamientos que hace Sitchin; que el Hombre u Homo sapiens u Hombre de Cro-Magnon, parece surgir en forma independiente de la evolución que se estaba desarrollando a partir del Australopithecus hasta el Hombre de Neanderthal. Esto en lo que se refiere al surgimiento del ser humano tal cual es hoy. El otro cuestionamiento o interrogante es sobre la aparición de la civilización, como el hombre llego a civilizarse, como llego sin pasos previos a ser agricultor. Estos baches que se presentan sobre nuestra prehistoria y que la ciencia aun no pudo resolver, dan pie a que la religión por un lado y la teoría extraterrestre, en la cual se enrola Sitchin, por otro, se desarrollen y se hagan fuertes. Esta introducción que hemos transcripto nos da pie para que nos adentremos, en primer lugar, a la teoría extraterrestre, para ello lo mejor será tomar fragmentos de la obra de Erich von Daniken; este autor es uno de los principales defensores de dicha teoría y el que más ha llegado al gran público.

“En tiempos prehistóricos y protohistoricos, la tierra recibió varias veces la visita de unos seres desconocidos del espacio. Esos seres desconocidos crearon la inteligencia humana por medio de una mutación artificial programada. Los extraterrestres ennoblecieron a los homínidos al hacerlos “a su imagen y semejanza”. Por eso nosotros nos parecemos a ellos, no ellos a nosotros. Las visitas a la tierra de esos seres desconocidos del cosmos fueron registradas y transmitidas por mediación de las religiones, las mitologías y las leyendas populares. En algún lugar, por ahora ignorado, existe un depósito con las pruebas materiales de su presencia”.[2] “Donde están las huellas de los extraterrestres? Por todas partes. La mayoría de la gente no la ve: solo existen pruebas circunstanciales, y nada queda demostrado. Pero quien no vea sus huellas y sus indicios en las grandes leyendas y mitologías del mundo debe de estar medio ciego…, podríamos preguntarnos por qué no dejaron los extraterrestres señales e indicaciones más evidentes de su visita… ¿qué tipo de pruebas irrefutables podían haber dejado los extraterrestres? ¿Esculturas de algún tipo en acantilados? No. Con el transcurso de los milenios se erosionarían y se hundirían. ¿Podrían haber dejado algún tipo de edificios, como pirámides, por ejemplo? No, por los mismos motivos… ¿Pero no podían haber dejado algún texto indestructible en alguna parte? ¿Podrían? ¿Dónde, entonces? ¿En qué edificio? ¿Dentro de que montañas? No podrían, por los mismos motivos. Los extraterrestres podrían haber dejado pruebas metálicas o de algún material artificial, algo que resistiese el paso del tiempo. Existe, en efecto, restos así, pero, por desgracia la religión prohíbe su estudio científico. A pesar de todo, deben de haber dejado materiales de desecho: ¿No podríamos encontrarlos? No: sería absurdo esperar descubrir después de tanto tiempo unos objetos que habían sido desechados. La naturaleza los ha absorbido. Pero debe haber alguna manera de transportar mensajes del pasado al futuro, más para que suceda esto, deben cumplirse dos condiciones:

1) – El mensaje debe tener una forma indestructible.

2) – El mensaje no debe caer nunca en manos de una generación inadecuada.

¿Qué es una generación inadecuada? La de todos los que son incapaces de evaluar convenientemente tal información… para que una sociedad piense siquiera en buscar tal mensaje, deberán dejarse señales y rastros, indicadores que estimulen la búsqueda. Nadie se esfuerza por buscar algo de lo que no ha oído hablar.” “Parece probable… que el mensaje de los extraterrestres se haya implantado en los genes humanos y en los de determinadas formas de vegetación. Los extraterrestres de hace miles de años confiaban en la curiosidad de la humanidad, o más bien de la curiosidad científica. “Los dioses crearon al hombre a su imagen y semejanza”, dice la tradición… lo único que tenían que hacer los extraterrestres era implantar en el genoma humano y en el de determinadas “plantas divinas” alguna secuencia de genes (modificar el ADN, lo que también se llama “mutación artificial”). La curiosidad es una manifestación de la inteligencia, que es una cualidad que se hizo característica de la raza humana después de que tuviera lugar esta mutación artificial… Dado que los seres humanos y las plantas se reproducen constantemente y transmiten la información genética de generación en generación, es muy probable que los mensajes de los extraterrestres se descubran dentro de nosotros mismos… así se cumplirían las dos condiciones que he citado:

1) – El mensaje seguiría siendo indestructible mientras siguieran existiendo seres humanos y plantas.

2) – El mensaje solo sería encontrado por una generación que fuera capaz de investigar la biología molecular (la genética) y de descifrar los códigos genéticos.

…Fueron los dioses los que crearon al ser humano inteligente, naturalmente, tomaron con este fin la materia prima de la raza homínida… los expertos en genética descubrirán los genes que nos implantaron estos “dioses”; la única pregunta es si se les permitiría divulgar sus hallazgos…[3]

[1] – Hombre de Cro-Magnon (N. del A.)

[2] – La respuesta de los dioses – 1977

[3] – El retorno de los dioses – 1995

Fuente: http://antepasadosnuestros.blogspot.com/ Por Sergio Omar Marco.

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