Mitología comparada

EL DILUVIO UNIVERSAL (MITOLOGÍA COMPARADA)

DILUVIO SUMERIO (EL RELATO MÁS ANTIGUO)

Transcripción de los pasajes del texto escrito en sumerio, hallado en Nippur en 1895.

<(…) Yo quiero (…) la destrucción de mi raza humana, para Nintu quiero atajar la destrucción de mis criaturas. Hare retornar a las gentes a sus establecimientos. Construirán ciudades en todos los lugares y hare que su sombra sea apacible. Colocaran de nuevo los ladrillos de nuestros templos en los [santos lugares, (y) los lugares de nuestras decisiones los establecerán en los [lugares consagrados>. Yo preparare convenientemente allí el agua santa que apaga el [fuego, completare las divinas reglas y los sublimes decretos, la tierra estará regada y estableceré allí la paz>. Después que An, Enlil, Enki y Ninhursag hubieron creado el (pueblo) de los cabezas negras, la vegetación se desarrollo, lujuriante, sobre la tierra, los animales, de todos los tamaños, los cuadrúpedos, fueron [colocados como adecuado ornamento de las llanuras,

Sigue una laguna de 36 lineas.

<yo quiero tener en cuenta (sus afanosos esfuerzos)>. (después que) el constructor de país hubo fijado los [fundamentos, (cuando el cetro) de la realeza hubo descendido del cielo, después que la sublime tiara (y) el trono de la realeza hubieron [descendido del cielo, el completo (las divinas reglas y los sublimes destinos). Fundo (las cinco) ciudades en (lugares puros); pronuncio sus nombres y las designo como centros de culto. La primera de estas ciudades, Eridu, la dio al jefe [Nudimmud, la segunda, Badtibira, la dio al nugig, la tercera, Larak, la dio a Pabilsag, la cuarta, Sippar, la dio al héroe Utu, la quinta, Shuruppak, la dio a Sud. El proclamo los nombres de aquellas ciudades y las designo [como centros de culto; no detuvo el (anual) diluvio, (sino que) excavo la tierra y trajo [el agua, y estableció la limpieza de los pequeños canales y las zanjas de [irrigación.

Nueva laguna de unas 37 lineas, en cuyo transcurso se dirían los detalles sobre la decisión de enviar un diluvio devastador a la tierra.

El diluvio (…) (…) Así fue convenido (…). Entonces Nintu lloro (por sus criaturas) como un (…); la divina Inanna entono un lamento por su pueblo; Enki tomo consejo de si mismo. An, Enlil, Enki (y) Ninhursag, los dioses del universo prestaron juramento por los nombres [de An y Enlil. Entonces el rey Ziusudra, el pashishu de (…) Construyo (…) humildemente, obediente, con reverencia el (…); ocupado cada día, constantemente el (…). Aquello no era un sueño: saliendo y hablando (…), invocando al cielo (y) al mundo subterráneo, el (…). En el ki-ur, los dioses, un muro (…). Ziusudra oyó a su lado, estando de pie en el lado izquierdo del muro (…): <Junto al muro, yo te diré una palabra, (escucha) mi palabra, presta oído a mis instrucciones: Un diluvio va a inundar todas las moradas, todos los centros [de culto, para destruir la simiente de la humanidad (…). (Tal) es la decisión, el decreto de la asamblea (de los dioses). (Tal) es la palabra de An, Enlil (y Ninhursag), (…) la destrucción de la realeza. Ahora (…)>

En este punto aparecen alrededor de otras 40 lineas destruidas donde se recogerían las instrucciones dadas a Ziusudra.

(…) Todas las tempestades y los vientos se desencadenaron; (en un mismo instante) el diluvio invadió los centros de culto. Después que el diluvio hubo barrido la tierra durante siete [días y siete noches, y la enorme barca hubo sido bamboleada sobre las vastas [aguas por las tempestades, Utu salio, iluminando el cielo y la tierra. Ziusudra abrió entonces una ventana de su enorme barca, y Utu hizo penetrar sus rayos dentro de la gigantesca barca. El rey Ziusudra se prosterno (entonces) ante Utu; el rey le inmolo gran numero de bueyes y carneros.

Faltan 40 lineas de texto.

<invocareis por el cielo y por la tierra (…)>. An (y) Enlil invocaron por el cielo y por la tierra (…), e hicieron aparecer los animales que surgieron de la tierra. El rey Ziusudra se prosterno ante An (y) Enlil. An (Y) Enlil cuidaron de Ziusudra, le dieron vida como (la de) un dios, hicieron descender para el un eterno soplo como (el de) un [dios. Entonces el rey Ziusudra, que salvo de la destrucción la simiente de la humanidad en [aquel tiempo, allende los mares, en el Oriente, en Dilmun, (le) hicieron [vivir.

El resto del texto sumerio, alrededor de unas 39 lineas, se ha perdido totalmente.

Traducción: Federico Lara Peinado.

POEMA DE ATRAHASIS O DEL MUY SABIO (FRAGMENTO DEL DILUVIO)

Se decide el diluvio

VIII) 34- Los dioses tomaron, entonces, la decisión final: ¡Una faena bien malvada jugada por Enlil a los hombres! b) – el Diluvio El Muy Sabio recurre a Enki, que le responde por medio de un sueño que él, rápidamente, explica de manera indirecta III) 1- [El Muy Sabio] abrió, entonces la boca [y se dirige] a su señor:

3-10: se han perdido; en ellos estaban incluida la súplica del héroe. Enki, decidido a oponerse a los efectos aniquiladores del Diluvio, envía a su servidor un sueño premonitorio:

11- [El Muy Sabio] abrió entonces la boca [y se dirige] a su señor: “¡Explícame el sentido [de este sueño], para que comprenda su contenido y acepte las consecuencias!” 15- Y [Enki], habiendo abierto la boca, se dirige a su servidor: “dices que quieres comprender este sueño 19- ¡pues bien, recuerda exactamente 18- el mensaje que aquí te entrego!: 20- “¡pared, escúchame bien! ¡empalizada, recuerda todo lo que te voy a decir! ¡derriba tu casa para construirte un barco! ¡abandona tus bienes, para salvar tu vida! 25- el barco que tienes que construir […] con los lados iguales – […] ¡téchalo, para que, al igual (que sucede con) el Apsu, 30- el sol no vea su interior! ¡estará cerrado por todos los lados, y su equipación deberá ser sólida y su calafateado grueso y resistente! después, yo haré que lluevan

La espera del diluvio

35- Profusión de pájaros y canastos de peces!” ¡Enki, entonces, abrió la clepsidra y la llenó, ajustándola para la llegada del diluvio, siete días después! una vez que el Muy Sabio hubo recibido estas instrucciones, reunió a los ancianos 40- y, habiendo abierto la boca, se dirige a ellos: “mi dios [ya] no está [de acuerdo] con el vuestro ¡Enki y Enlil están enfadados! ¡ello me obliga a abandonar vuestra ciudad (?) , 45- pues soy dev[oto de Enki]! así, se ha deci[dido] lo siguiente: por ello, [no] permaneceré más tiempo en [vuestra ciudad], [mis pies] no pi[sarán por más tiempo] el territorio de Enlil, ¡pero yo […] con los dioses y […]! 50- [¡así] se ha decidido!”

51s: el final de la columna I (5 líneas) y las 9 primeras de la II están totalmente destruidas. En ellas, sin duda, se describía la continuación de las órdenes de Enki.

Ejecución de las órdenes de Enki

II) 10´Los ancianos […] los carpint[eros con sus doladeras], los mimbre[ros provistos de sus mazas de piedra], [los más pequeños traían] betún, los más pobres [el equipamiento]

15´-29´: desconocemos la continuación de los preparativos, narrada en las tres líneas siguientes. Finalmente, se aprecia como el Muy Sabio comenzaba a cargar el barco:

30´Todo el [oro] que tenía, toda [la plata] que tenía, [a los animales] “puros” (?) […] a los más gordos (?) […], Los captura y los embar[ca]. 35´[pájaros] emplumados del cielo, rebaños […] bi[chos…] de la estepa [a todos,] él los emba[rca]. y, […] cuando la luna desapareció (?), 40´invita a los suyos a un banquete […], […], después de haber embarcado a su familia. [se com]ió, entonces, copiosamente [Y se bebi]ó abundantemente. 45´el, sin embargo, no dejaba de entra y de salir, sin llegar nunca a sentarse o a ponerse en cuclillas, el estaba así de desesperado y de mareado.

El diluvio

Después, el tiempo cambia de aspecto y Adad resonaba entre las nubes. 50´Tan pronto como se escuchó el gruñido del dios, se añadió betún para obturar la escotilla, y, apenas se había cerrado ésta, Adad atronó entre las nubes, mientras un viento furioso, con un primer golpe, 55´rompía las amarras y soltaba el barco.

56´s: al parecer, han desaparecido una o dos líneas del final de la columna II y las tres o cuatro primeras de la III.

III) 5- […] la tempestad […] enganchados (?) […] [Anzu arañaba] el cielo, [Con] sus [ga]rras. [¡la tempestad golpeaba] la tierra, 10- interrumpiendo su rumor igual que (se rompe un cachorro) ! ¡y, [desencadenado] el diluvio,

Transcurre la maldición

[Al igual que la guer]ra sobre los hombres! ¡nadie veía ya a nadie: nada resultaba discernible en esta carnicería! 15- [el dil]uvio mugía como un toro, e, [igual que] un águila [que ch]illa, el viento [aullaba]. las tinieblas eran profundas , el sol había desaparecido. [las personas (?) morían (?)] como moscas. 20-22 […]

Actitud de los dioses durante el diluvio

23- […] el estruendo del diluvio asustaba (?), incluso, a los dioses. 25- ¡E[nki] había perdido la razón, [al ver (?)] como eran arrancados sus hijos [an]te sus ojos! [Nin]tu, la gran señora, ponía de manifiesto [su ho]rror en sus labios, 30- mientras los Anunnaku, los grandes dioses, [segu]ían débiles por culpa del hambre y la sed. Ante este espectáculo, la diosa estalla en sollozos, la comadrona divina. Ma[mmi], la experta: “¡que desaparezca este día (, gritaba,) 35- que regrese a las tinieblas! pero, ¿cómo yo, en la asamblea de los di[oses], he podido, junto con ellos, Enlil, mediante un discurso tan hábil 40- como el de la famosa Tiruru, ha convertido mis palabras en vanas! Sin embargo, yo, en persona, he escuchado la llamada de socorro de los hombres: ¡mi progenie, sin que yo haya podido hacer nada, 45- ha ido cayendo como moscas! ¿cómo voy a seguir quedándome aquí, ahogados mis gritos, en este lugar de luto? voy a subir al cielo para no permanecer por más tiempo 50- en esta funesta residencia (?). Allí arriba se ha trasladado Anu, nuestro jefe (?), y los dioses, sus hijos, que escucharon su llamada, después de haber decidido, de manera desconsiderada, el diluvio ¡y (haber) condenado a los humanos a esta hecatombe!”

55: perdido, al igual que las tres líneas siguientes, las primeras de la columna IV.

IV) 4- Así se lamentaba (también) Nin[tu…]: “¡cómo! ¿se ha producido, entonces, [este diluvio (?)]? los hombres han llenado el mar Igual que se llena el rio de pequeñas moscas. ¡como trozos de madera, helos aquí amontonados sobre la playa! – ¡como trozos de madera arrojados, helos aquí, apilados sobre la orilla! 10- al verlos, yo derramaba lágrimas: ¡ahora, ya acabé de lamentarme por ellos!” ¡el llanto calmó su corazón! así gemía Nintu, suspirando (?) sin emoción (?), 15- y los dioses, con ella, se lamentaban por la tierra. Harta de desesperación, la diosa tenía ganas de beber cerveza: allí donde ella estaba, llorando, estaban también ellos, como corderos 20- apretujados alrededor de un abrevadero, con sus labios secos por causa de la angustia, 23 + 22- y titubeantes por causa de la inanición.

El diluvio se prolonga

(Durante) siete días y siete no[ches] prosiguieron la borrasca, la batiente lluvia y [el diluvio] allí donde […] fue abatido […]

29-53: se ha perdido el final de la columna, salvo algunos pocos signos ininteligibles.

V) 1-29: igual que en los versos anteriores. A lo largo de este pasaje tenían lugar los siguientes hechos: 1) el Diluvio termina; 2) el barco debió de abordar la cumbre en la que hace escala; y, quizás, 3) el Muy Sabio envía pájaros para saber dónde podía desembarcar (tal como lo veremos hacer más adelante. S25)

El Muy Sabio desembarca y, de inmediato, ofrece una comida a los dioses.

30- [El desperdiga] a los cuatro vientos [toda la carga del barco.] después sirve [una comida sacrificial (?)] para satisfacer la alimentación de los dioses, ¡[aspirando] el buen olor, los dioses 35- se agruparon alrededor del banquete, [como mosc]as!

Traducción: Jean Bottero y Samuel Noah Kramer.

POEMA DE GILGAMESH (FRAGMENTO DEL DILUVIO)

Um-napishtim dijo a Ghilgamesh: “Quiero revelarte algo que no se ha explicado, un secreto de los dioses. En la antigua ciudad de Shuruppak, que tú conoces y que está situada en la ribera del Éufrates, los grandes dioses decidieron desatar el diluvio. El dios Ea juró con ellos, pero contó la decisión a una choza de caña: ´¡Choza, choza! ¡Pared, pared! ¡Choza, escucha! ¡Muro, atiende! ¡Morador de Shuruppak, hijo de Ubara-Tutu, destruye tu casa, construye una nave, abandona la riqueza y busca la vida! ¡Desprecia los bienes materiales y conserva la vida! Reúne en la nave todas las semillas de la vida (…)”. “La cargué (la nave) con todo aquello que poseía, con toda la plata y el oro que tenía. La cargué con todas las semillas de la vida que tenía. Subieron a bordo toda mi familia y parientes. También ordené cargar los animales del campo, las bestias salvajes del campo, y que subieran todos los artesanos. ´ El dios Sol ha fijado una hora. Por la mañana hará llover pan y por la tarde habrá una lluvia de grano. ¡Entra en la nave y cierra la puerta!`. Llegado el momento, por la mañana llovió pan, por la tarde grano. Miré el aspecto del cielo y tuve miedo (…)” “Con las primeras luces de la mañana, una negra nube apareció por la base del cielo. El dios Adad tronaba en su interior continuamente. Los dioses Shullat y Khan le precedían, corriendo como heraldos por montes y pueblos. El dios Errakal destruye los palos de (¿amarre?) y el dios Ninurta abate los diques. Los dioses Annunaki llevan antorchas y con su fuego incendian el país. El mortal silencio del dios Adad avanzó por el cielo, sumiendo en tinieblas todo lo resplandeciente. (…) Durante un día la tempestad sopló velozmente y avanzó como una batalla […]. El hermano no vio a su propio hermano, y no fueron reconocibles las personas. En el cielo los dioses sintieron miedo del diluvio, se acobardaron, subieron hasta el cielo de Anu. Los dioses se arremolinaron como perros, acurrucados afuera. La diosa Ishtar gritaba como una parturienta (…), durante seis días y seis noches continuó soplando el viento. (…) Cuando llegó el séptimo día se aplacaron la tormenta y el diluvio, que había combatido en la batalla como una mujer en el parto. Se calmó el mar, el viento maligno cesó, el diluvió terminó. Observé el día. Reinaba la calma, toda la humanidad se había convertido en barro. El paisaje aparecía liso como un techo. Abrí la escotilla. La luz cayó sobre mi nariz. Bajé, me senté, lloré. Corrían por mis mejillas las lágrimas. Miré las regiones más allá del mar. A una distancia de doce vueltas aparecía un lugar aislado. La nave se detuvo en el monte Nisir. El monte Nisir aferró la nave y no le permitió moverse. Pasaron seis días. Cuando llegó el séptimo día hice salir una paloma, la liberé. La paloma marchó y volvió. Volvió porque no le era visible un lugar en el que posarse. Liberé entonces a una golondrina. La golondrina marchó y volvió. Volvió porque no le era visible un lugar en el que posarse. Saqué a un cuervo, lo liberé. El cuerpo marchó, vio la bajada de las aguas, comió y no regresó. Entonces hice salir a todos a los cuatro vientos, y realicé un sacrificio. Dispuse la ofrenda sobre la cima del monte. Coloqué siete recipientes en los que vertí caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el perfume. Los dioses se reunieron como moscas en torno al sacrificio (…)” “Los dioses tomaron una decisión junto a él. Enlil subió a la nave, tomó mi mano, me hizo subir, e hizo arrodillar a mi mujer junto a mí. Tocó nuestra frente y nos bendijo: “Antes Um-napishtim era un hombre, ahora que él y su mujer sean como nosotros los dioses. Viva Umnapishtim lejos, en la desembocadura de los ríos. Así me tomaron y me hicieron vivir lejos, en la desembocadura de los ríos”.

GRECIA

En otros mitos los hombres son “autóctonos”, es decir, “nacidos de la tierra”, como en la conocida leyenda del diluvio universal del que sólo se salvan Deucalión y Pirra, hijo de Prometeo y de Epimeteo, respectivamente. Cuando terminó el diluvio y ambos hubieron desembarcado del arca que habían construido por consejo de sus padres para sortear la crecida de las aguas, ambos buscaron compañeros, preguntando al oráculo de Apolo en Delfos la forma de obtenerlos. La respuesta fue que arrojara tras de sí los huesos de su madre, y ellos entendieron que se trataba de la Madre-Tierra, y creyeron que los huesos debían de ser las piedras. De las piedras que arrojó Deucalión nacieron los hombres y de las arrojadas por Pirra las mujeres.

LA BIBLIA (FRAGMENTO DEL DILUVIO)

Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos. De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, De dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé. Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca; Ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie. Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta. Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más altos subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca. Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

SEGÚN BEROSO

Del poema de Ovidio en la Metamorfosis I.

“Tras el final de Otiarte, su hijo Xisuthros reinó durante dieciocho sari (sistema de medida sumerio) y bajo su reinado se produjo el diluvio… Cronos le manifestó en un sueño (…) que el día quince del mes de Daisio la humanidad sería destruida por el diluvio. Él ordenó enterrar y depositar en la ciudad del sol Sippar todos los escritos (…); construir una nave y embarcarse con sus parientes y amigos más cercanos; acumular dentro provisiones y bebida; llevar consigo animales salvajes y pájaros y cuadrúpedos, y estar preparado para partir con todo. Xisuthros preguntó hacia dónde debía guiar la nave. Y esto se le respondió: hacia los dioses, con el propósito de rezar, así los hombres se salvarán. (…) Se produjo el diluvio y después de poco cesó. Entonces Xisuthros dejó partir algunos pájaros y no encontraron ni alimento ni lugar donde posarse. (…) Los envió una tercera vez y no volvieron más a la nave. Xisuthros comprendió que la tierra había aparecido y era accesible. Abrió una parte de la cubierta de la nave y vio que ésta descansaba sobre un monte. Marchó de allí acompañado de una mujer y de una hija junto con el capitán de la nave y oró sobre la tierra, levantó un altar y sacrificó a los dioses. Y entonces desapareció de la vista junto a aquellos que con él habían bajado de la nave (…). El lugar donde habían desembarcado y se hallaban era el país de Armenia. (…) Hasta ahora, una pequeña parte de la nave, en el punto en el que se posó en Armenia, queda como recuerdo sobre la cadena montañosa de los cordiei (kurdos) en Armenia (…).

MITOLOGÍA HINDÚ

Podemos leer según el Bhagavata Purāna (8.24.13), el avatar Matsya (‘pez’ en sánscrito) de Vishnú se le apareció al rey Manu (cuyo nombre original era Satyavrata), entonces rey de Dravida, cuando él se estaba lavando las manos en un río. El pececito le pidió que lo salvara, por lo que el rey lo puso dentro de su lota (recipiente de cobre), el pez creció, y el rey tuvo que ponerlo en un charco. Volvió a crecer y el rey lo puso en un lago. Volvió a crecer y el rey lo puso en el océano. Matsya le dijo al rey que vendría una inundación. El rey construyó una gran nave, donde alojó a su familia y el semen de todos los animales para repoblar la Tierra. Enganchó la nave al cuerno del pez Matsya, que los arrastró a través del diluvio.

MITOLOGÍA IRANI

Yima es el progenitor espiritual de la humanidad, fue el primer en tener contacto con Dios, es el patriarca persa que fue advertido de la llegada de un invierno flagelación. Ahura Mazda le dijo que construyera un refugio en una cueva que fuese una vivienda a sí mismo y a todos los seres vivos. Cuando el invierno había terminado, Ahura Mazda envió el pájaro Karshipta (ave sagrada del cielo).

PUEBLO AMERINDIO MAPUCHE (TRADICIONES)

Igualmente existe una leyenda sobre la inundación del hogar de este pueblo o del planeta al luchar entre sí dos serpientes, llamadas tren treng vilu, protectora de los hombres, y caicai vilu, enemiga del género humano. Un día fueron advertidos por la culebra amiga treng treng vilu que la culebra enemiga les preparaba un exterminio mediante una terrible salida del mar y les instó a refugiarse en el cerro sagrado que ella habitaba, donde sólo unos pocos concurrieron. Producida la inundación, a medida que las aguas subían treng treng vilu elevaba el cerro hasta acercarse al sol. Los refugiados se salvaron y los que fueron alcanzados por las aguas quedaron convertidos en peces, cetáceos y rocas. Así fue como se salvó la humanidad al bajar estos pocos hombres desde el cerro en la que se refugiaron.

MITOLOGÍA MAYA

Huracán significa “el de una sola pierna”, dios del viento, tormenta y fuego. Fue uno de los dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después de que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió “tierra” hasta que la tierra emergió de los océanos.

MITOLOGÍA INCAICA

Viracocha destruyó a los gigantes con una gran inundación llamada Unu Pachakuti, únicamente dos sobrevivieron en cuevas selladas, para traer la civilización al resto del mundo, estos dos seres son Manco Capac que significa la “fundación espléndida”, y Mama Ocllo, que significa “fertilidad de la madre”. Ellos fundaron la civilización del inca.

EL CHAD

La tribu moussaye en su mitología, cuenta la historia de que una vez una familia vivía en un lugar remoto, y que cierto día, la madre quiso preparar una comida opípara para su familia; así que tomó el mortero con su majador para moler el grano y hacerlo harina. (En aquel tiempo el cielo estaba mucho más cerca que ahora. En efecto, si se alargaba la mano, podía tocarse.) Majó el grano con todas sus fuerzas; sí, machacó el mijo y lo hizo pronto harina. Pero al moler, la mujer se descuidó y alzó el majador tan alto que hizo un agujero en el cielo. En el acto empezó a caer a la tierra mucha agua. No era una lluvia normal. Llovió por siete días y siete noches hasta que toda la tierra quedó anegada. Conforme caía la lluvia, el cielo se iba levantando, hasta que llegó a la altura inalcanzable que ahora tiene. Desde entonces perdimos el privilegio de tocar el cielo con la mano.

TIERRA DEL FUEGO (PARA LOS KAWESGAR O ALACALUFES)

Una gran inundación tuvo lugar en el mundo cuando un joven cazó, para regalarle una buena comida a su novia, a una nutria que por tabú no podía ser cazada. Esta era una criatura protegida por el espíritu de las aguas, quien, dolido por esta afrenta, hizo subir el mar para vengarse de toda la humanidad. Al final del relato, el joven y sunovia se salvan al subir a elevados cerros. Luego son ellos los encargados de repoblar la tierra.

MÉXICO

Otra leyenda nos habla de Wodan.

AUSTRALIA

Fue el dios Karán quien dio alas aWaar y Weiwark.

CHINA

El agua siempre ha estado en relación con el nacimiento de la humanidad. Fue el gran héroe Yü (el domador de las aguas) quien consiguió que la masa líquida se retirara hacia el mar, logrando tierras aptas para el cultivo. De los distintos relatos del diluvio, se encuentra el de Fah-le que fue ocasionado por las crecidas de los ríos en el 2.300 a.C. Pero la más antigua de las tradiciones, cuenta que Nu-wah se salvó junto a su mujer, sus tres hijos y las esposas de éstos en una embarcación donde dieron cabida a una pareja de cada animal conocido. Tan importante es esta leyenda de Nu-wah que hoy en día se escribe la palabra “nave” en chino, representada por una barca con ocho bocas adentro (en alusión a los ocho seres que se salvaron de la catástrofe).

LIBRO DE LOS MUERTOS EGIPCIOS (EN UN FRAGMENTO)

(Capítulo CLXXIV), que es frecuentemente citado por los defensores del mito del Diluvio en Egipto, encontramos unas enigmáticas palabras del dios Atón, que se han asociado con nuestro tema: (…) han destruido secretamente cuanto has creado (…) esta Tierra ha desaparecido con el alba de la existencia, en el océano del cielo (Diluvio), surgiendo del Caos de los primeros tiempos. Aunque este oscuro pasaje no nos permite formular ninguna conclusión a priori, no podemos pasar por alto el hecho de que existen documentos provenientes de varias tumbas reales del Reino Nuevo, donde se muestra el tema del castigo contra la Humanidad por parte de los dioses Ra yHathor. Los textos lo cuentan más o menos así. Al buen gobernante Ra (en esta versión del mito es un dios solar activo), descendiente de Nun (las Aguas pre-creacionales), ante quien se inclinaban las Dos Tierras, le llegó una noticia perturbadora: los hombres estaban planeando una conspiración contra su soberanía divina. Ra inmediatamente convocó a las divinidades principales de las Enéadas para inquirir en su sabiduría. Para ello, se hizo presente el Ojo, Shu, Tefnut, Nut y Gueb. El consejo decide llamar a la diosa Sejmet, “la leona poderosa”, aquella que se deleita con la sangre de sus víctimas, para destruir a los hombres. Sin embargo, el buen Ra se compadece de la Humanidad y le pide a Hathor que tome una mandrágora y con ella forme licor en muchísimas cantidades, a saber siete mil jarras de cerveza (o vino), para inundar los campos. Mediante el ardid de verter el licor sobre la tierra detuvo aquella conspiración contra la clase divina y real e hizo creer a la sanguinaria Sejmet que era la sangre de los hombres, salvando de esta manera a la raza humana.

RELATO DEL “MAR VORAZ

Data de la decimoctava dinastía (Gardiner, 1932: p. 76- 81). Allí se nos cuenta como las aguas cubrieron la tierra de Egipto. Ptah había prometido a la Tierra que la casaría con el Cielo; esto hizo muy feliz a la Tierra y dio alabanzas al dios. La situación encolerizó al Mar, quien también reclamó casarse con la Tierra. Ptah se vio en un brete: ahora debía manejar la situación con cautela para mantener el orden cósmico. Para tratar el caso, propuso construir un trono tan alto que rivalizara con los Cielos, a los cuales el Mar debía subir. Este alcanzó rápidamente el trono y se apoderó de las cosas valiosas; Egipto yacía inundado. Ante esta catástrofe los dioses convocaron a una asamblea; decidieron llamar a la diosa extranjera Astarté para que los librara. Ella accedió y, mediante su lujuriosa belleza, logró llevarse al Mar tras de sí. De esta manera fue como se retiraron las aguas de Egipto.

Fuente: Juan de la Torre Auladell – Centro de Estudios Parque Toledo, y demás modificaciones por Nuestros Ancestros.

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